La paz que supuestamente llegó al PP de Sevilla hace justo un año tras el congreso provincial ha sido un trampantojo. Sin Teodoro García-Egea mandando en Madrid, la presidenta Virginia Pérez vuelve a estar en una posición de máxima debilidad frente al sector del partido que gestiona Javier Arenas, el padre político de la mayoría de sus actuales enemigos internos. Pérez ganó ese congreso con la oposición rotunda de Juanma Moreno, que impulsó como candidato al alcalde de Carmona, Juan Ávila, en un pulso que el presidente andaluz planteó a Pablo Casado. El plan de García-Egea para controlar el partido pasaba por mandar en las provincias, aminorando así el poder de los barones regionales. Sevilla fue una plaza clave en...
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