La longevidad en Castilla y León no para de subir peldaños, y con ella la edad media de quienes viven aquí. Así lo revelan los últimos datos del padrón continuo publicados recientemente por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Hasta los 48,24 años se elevó en la Comunidad, en el segundo puesto del podium nacional, únicamente por detrás de otro territorio que acusa la pérdida de población como Asturias (49,17), seguida de cerca por Galicia (48,04) y más de cuatro años por encima del promedio nacional (44,08). Con más mayores que niños, añadiendo meses, la cifra prosigue su ascenso, hasta tocar el techo de rebasar por primera vez en la historia los 48 años, por encima de los 47,95 en los que se quedó en el estudio anterior. Desde que hay registros, la escalada ha sido constante . Casi tres años más ha sumado que un decenio atrás (45,55) y cerca de cinco si se echa la vista a veinte años antes (43,83). Y e s mayor entre ellas (49,56 años de edad media) que entre ellos (46,88), con provincias como Zamora en las que es superior al medio siglo : 51,57 (52,97 años de media, en el caso de las mujeres). Tras estos datos, dentro del conjunto del padrón hay un grupo poblacional que es el único que en el último ejercicio sumó más paisanos: los de 65 años y más . Y es que si en las cifras oficiales a 1 de enero de 2022 el censo acusó una nueva caída en términos globales respecto al año precedente, hasta los 2.372.640 (10.499 menos), quienes ya están en edad de jubilación sí ganaron efectivos. Casi 8.600 más, hasta aupar la cifra a 622.101, lo que supone que ya algo más del 26 por ciento de todos los habitantes de Castilla y León –más de uno de cada cuatro– ha alcanzado la edad de retirarse del mercado laboral. Su peso en un censo que sigue menguando ha ido a la vez creciendo a lo largo de los últimos años. Si hace veinte años tocaba el 23% y alcanzó ese porcentaje diez después, desde entonces ha subido en más de tres puntos. Como lo ha ido haciendo también el conjunto del colectivo, salvo en contadas excepciones en algunos años como 2021, marcado por la pandemia del Covid-19 y la especial afección en la mortalidad entre los mayores. En 2002, los 'jubilables' llegaban a los 570.000, diez años después rozaban los 586.000 y en el último dato oficial ya superan los 622.000. Y eso a la par que el censo global acumula mengua tras mengua desde que en 2009 tocó techó (2.563.521 habitantes) y marcó un punto de inflexión. Mientras quienes han alcanzado la edad de retirada aumentan, el conjunto de los 'pequeños', quienes aún no tienen edad legal para trabajar (0 a 15 años) cae . Según el último padrón, había 290.663, cerca de 6.400 menos que doce meses atrás. Así que su peso en el total de la población de Castilla y León es muy inferior: el 12,5 por ciento, menos de la mitad que el grupo de 65 años y más . Y, aunque al igual que el censo completo aqueja caída tras caída desde que a partir de 2012 se invirtió la tendencia creciente, su proporción dentro del total se ha mantenido en valores similares, con mínimas bajadas. Hace diez años representaba el 12,8% y veinte atrás, el 12,5%. Menos en edad activa Y también a la baja en el grueso del padrón quienes están en edad laboral. El amplio bloque de 16 a 64 años perdió más de 12.700 activos en el último ejercicio analizado por el INE, hasta quedarse en 1.459.876. Representan el 61,5 por ciento del total . Si se mira por el retrovisor en el tiempo, al ser el grupo más numeroso, también es el que más efectivos ha dejado por el camino. Diez años antes eran casi 174.000 más y su peso, del 64 por ciento (3,5 puntos porcentuales más). En el análisis por años, mientras, por ejemplo, en todos los de 0 a 5 el número de castellano y leoneses es inferior en 2022 que en 2021, en el otro extremo de la pirámide, a partir de los 95 todos suman . Hay incluso más centenarios. 1.884 de cien o más contabilizó la estadística en el último ejercicio, por encima de los 1.659 de un año antes. Todas las provincias tienen habitantes con un siglo de vida a sus espaldas. Y todas superan el centenar, destacando especialmente León, con 413, seguida por Salamanca, con 332 . Entre las dos suman casi cuatro de cada diez. De nuevo aquí, la mayor longevidad de las mujeres es notable, pues suponen el 77% del total de los centenarios: 434 varones y 1.450 féminas. Más extranjeros Castilla y León fue en el último año analizado la comunidad que más habitantes perdió en términos absolutos, restando casi 10.500 a su padrón, seguida por los 7.100 en los que menguó Asturias. Sin embargo, el Principado es el que en términos porcentuales más población se dejó por el camino de los doce meses previos: -0,7 frente a un -0,4. Todas las provincias perdieron empadronados, con la excepción de Segovia que, aunque por poco, subió en 140 vecinos más, hasta los 153.663. La que más menguó, de nuevo León, con 3.527 menos hasta quedarse en 448.179, siendo la segunda más poblada, tras Valladolid, que también vio reducidos sus efectivos (-1.386) y tiene 517.975. Un descenso que se contuvo en parte por los extranjero s, con unos 2.500 más de un año a otro, hasta los 146.655 y suponen algo más del 6 por ciento de la población. Aunque sin gran diferencia, hay alguna mujer más (74.653) que hombre (72.002). Pese a la subida, no es el récord de población foránea en Castilla y León, que se anotó justo en los años posteriores a la explosión del boom inmobiliario, cuando se llegaron a superar los 173.000. Por nacionalidades, Marruecos (24.011), Rumanía (21.931) y Bulgaria (19.031) ocupan el podium.