Puigdemont es lo de menos
En este Pequod sin rumbo a la caza de un Sánchez que veranea plácidamente en tierra sólo faltaba ya un grito de guerra a la altura del ridículo empeño: “¡Un fugado de la justicia, un fugado de la justicia!”. Resulta que la investidura va a estar en manos de un prófugo, y al parecer esto es lo que debe generar nuestro escándalo homeopático de la semana. Acompañando al plato principal, la guarnición de siempre: es una humillación a todos los españoles, una afrenta democrática o un ultraje a la nación, a elegir. De alguna manera los transmisores de indignación de baja frecu ...