Tiene más importancia el sol que se recoge entre las viñas, como si quisiera emborracharse en su despedida, que lo que sucede en el escenario. Esa es la principal particularidad de los llamados Festivales Para Un Territorio . La música tiene su sitio. Está, en concreto, en el mismísimo centro de la propuesta, pero tan caudaloso parece lo que le rodea que la carga paisajística, el ritual de la bodega, los efluvios de las barricas con la cordillera cantábrica como telón de fondo, los empedrados de Laguardia y sus fogones, las catas de vinos, el jardín que recibe al público, las barras llenas de codos, sus céspedes… terminan por componer la estampa definitiva. Esférica Rioja Alavesa, hermano menor de 17°...
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