La decisión del titular del Juzgado de Instrucción 1 de Barcelona de abrir una pieza separada de la investigación sobre la posible injerencia rusa en el 'procés' para imputar a Carles Puigdemont y a otros dirigentes independentistas, entre ellos el también expresidente de la Generalitat de Cataluña Artur Mas, los delitos de traición y malversación de caudales públicos ha sido valorada por Junts como un acto de «venganza» en una «causa inexistente» y fantasiosa. Así se ha pronunciado Jordi Turull, secretario general de Junts, en un tuit al poco de conocer la apertura de la pieza separada del juez Joaquín Aguirre, que instruye la investigación de la posible implicación rusa en el intento de secesión de la región, cuyo punto álgido fue el referéndum de 2017. Para Turull, los jueces «solo quieren venganza sin ningún tipo de escrúpulos ni vergüenza». Y ha defendido que esta causa es «inexistente» y «una fantasía inventada». De esta manera, Turull ha cargado al estilo del abogado Gonzalo Boye, que es uno de los investigados por su posible conexión con la estrategia rusa. Boye ha dicho en RAC1 y TV3, tras conocer la decisión del juez Aguirre que: «A ciertas edades y a ciertas horas, los psicotrópicos son peligrosos, porque permiten que se produzcan delirios, como los que ha escrito Aguirre en estas páginas, con dinero público». Por su parte, el número dos de Junts, que formó parte del gobierno de Puigdemont en 2017 y es uno de los beneficiados por los indultos y la amnistía, ha dado todo su apoyo a los implicados en esta nueva pieza judicial: además de los citados, Josep Lluis Alay, Elsa Artadi, Francesc Dalmases, Víctor Terradellas, Jordi Sardà, Natalia Boronat, Zeus Borrell, Miquel Casals, Carles Porta y Aleksander Dmitrenko.