Las medidas de España contra los 'expats' llegan a la prensa británica: "Dan la espalda a inversores extranjeros"
Durante décadas, España fue el destino soñado para los británicos que buscaban sol, tranquilidad y una vivienda asequible. Desde la Costa del Sol hasta Barcelona, cientos de miles de expatriados compraron casas atraídos por un estilo de vida más relajado y un coste de vida más bajo. Los gobiernos españoles, necesitados de inversión extranjera, recibieron con los brazos abiertos a estos nuevos residentes.
Sin embargo, el clima ha cambiado. En los últimos años ha surgido un creciente rechazo hacia los compradores extranjeros, especialmente en zonas donde la vivienda se ha vuelto inaccesible para los locales. Esta tensión social ha desembocado en una oleada de propuestas legislativas que amenazan directamente el sueño del expatriado británico.
El Parlamento balear estudia una ley que permitiría prohibir la compra de viviendas a quienes no hayan residido en las islas durante al menos cinco años. La medida afectaría tanto a extranjeros como a españoles recién llegados, pero el trasfondo político apunta directamente a los compradores foráneos, especialmente europeos y británicos.
El diputado Lluís Apesteguia, impulsor de la propuesta, defendió estas “medidas extraordinarias” como necesarias para frenar la especulación y priorizar el acceso a la vivienda de los residentes locales.
Un malestar que se extiende por toda España: protestas, restricciones y fin de incentivos
The Telegraph explica que el rechazo hacia los compradores extranjeros se ha intensificado en paralelo a las protestas contra el turismo masivo y los alquileres vacacionales. En ciudades como Barcelona o Palma, manifestantes han denunciado que la llegada de visitantes y propietarios extranjeros está expulsando a los residentes por el aumento del coste de vida.
El Gobierno español ha respondido con medidas contundentes como la eliminación del “golden visa”, que otorgaba residencia a cambio de invertir 500.000 € en vivienda y un mayor escrutinio sobre quienes se benefician de la “Ley Beckham”, un régimen fiscal favorable para atraer talento extranjero. Además, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha propuesto un impuesto del 100% sobre el valor de las viviendas adquiridas por no residentes extracomunitarios, lo que duplicaría de facto el coste de compra para británicos tras el Brexit.
El Brexit frenó la demanda británica, pero siguen siendo los principales compradores extranjeros
La salida del Reino Unido de la UE redujo el tiempo que los británicos pueden permanecer en España y aumentó la burocracia, lo que provocó una caída en la demanda. En 2025, los británicos compraron 7.767 viviendas, un 3,3% menos que el año anterior y un 11% por debajo de la media de la última década. Aun así, siguen siendo el grupo extranjero más numeroso, representando casi el 8% de todas las compras de extranjeros en el último trimestre de 2025.
Los expertos advierten: los extranjeros son un chivo expiatorio de un problema más profundo
Mark Stücklin, analista de mercado inmobiliario, afirmó a The Telegraph que el resentimiento hacia los compradores extranjeros está “filtrándose” hacia los británicos, pero sostiene que el verdadero problema es la falta de vivienda asequible y la escasa construcción. Según él, excluir a los británicos no resolvería la crisis, ya que operan en un mercado distinto al de los compradores locales.
Según el citado medio, la propuesta de Sánchez enfrenta importantes barreras legales. La política de vivienda en España está muy descentralizada, por lo que un impuesto nacional requeriría la cooperación de gobiernos regionales que ya han mostrado su oposición.
Además, el Tribunal de Justicia de la UE ha tumbado en el pasado leyes que discriminaban o desincentivaban la inversión extranjera, lo que podría invalidar tanto el impuesto del 100% como la prohibición balear. El Partido Popular balear ya ha advertido que la prohibición “no puede cumplirse” por incompatibilidad con la normativa europea.
Un fenómeno que ya existe en otros países europeos
Los defensores de la prohibición balear señalan que medidas similares ya funcionan en Malta, Dinamarca y las islas Åland (Finlandia), donde se restringe la compra de viviendas a no residentes en determinadas zonas.
Aunque algunas de estas propuestas puedan quedarse en el terreno político, el debate demuestra que ideas antes consideradas extremas están entrando en el discurso público español. Para los británicos que sueñan con mudarse al Mediterráneo, el panorama es ahora mucho más incierto que hace una década.ierto que hace una década.