Antonin Kinsky vivió este martes el peor partido de su carrera deportiva. El portero del
Tottenham falló gravemente en dos de los goles del
Atlético de Madrid y su entrenador, el croata
Igor Tudor, decidió sustituirlo antes de cumplirse la media hora de juego. Según se marchaba al túnel de vestuarios, visiblemente afectado, varios compañeros de equipo tuvieron que consolarle. Un día después, el guardameta checo se ha pronunciado por primera vez desde lo ocurrido en el
Metropolitano.
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