Después de tres visitas, Javier (48), volvió al restaurante de 'First Dates' moviéndose como Pedro por su casa. Tanto es así que nada más entrar le echó en cara a Matías Roure que los cócteles que le sirvió en las dos ocasiones anteriores no funcionaron para conquistar a sus pretendientas. Un reproche que el barman le devolvió en forma del más insólito de los desafíos. «¿Sabes lo que te digo? Que ahora te lo vas a preparar vos». «Le diré a tu cita que eres el nuevo barman, porque Matías está de baja temporal», siguió el rollo Carlos Sobera. El actor y animador de Madrid aceptó el órdago del presentador y se colocó al otro lado de la barra, donde preparó una 'pócima del amor' con el objetivo de encontrar a su deseada mujer todoterreno, como le gustan a él, «capaces de estar tanto en el campo como en un sitio de lujo». Instantes después aparecía en el local del 'dating show' Ana Isabel (54), a quien el jefe de sala le presentaba al nuevo barman «en prácticas» de 'First Dates'. Javier, esta vez encantado con la pareja que el equipo le había buscado, desplegó todas sus armas de seducción. Antes de sentarse a cenar la agasajó a piropos para toda la velada, la invitó a unos chupitos del amor y brindó por su belleza que «lo ha iluminado todo». La diseñadora de modas y estilista de Gijón se quedó un tanto paralizada por la efusividad del improvisado camarero intentando ligar con ella. «No me esperaba un nuevo barman y que luego fuera mi cita, Ne van a salir los colores», comentaba. Pero tampoco le hizo ascos a las atenciones de Javier. Fue Sobera el encargado de cortar el flirteo de los solteros, siguiendo con el pariré. «Regla uno, no se liga con los clientes. Regla dos, no se bebe en el trabajo. A la calle… Despedido, sal de la barra. Qué barbaridad», le exigía el presentador al comensal. Nada le importó a Javi las órdenes del capitán de 'First Dates', pues él ya se sentía en una nube y empezó a proclamar que se había enamorado a primera vista de Ana Isabel. La pócima mágica debió funcionar. Javi estaba muy seguro de que era infalible, y la asturiana acabó dándole la razón. «Puede ser una buena combinación, Chaplin y Coco Chanel», barruntó en privado en mitad de la velada. A la tercera fue la vencida para el soltero. Por fin salió del restaurante compuesto y con novia. O al menos, con la promesa de una segunda cita con Ana Isabel.