Eduardo Strauch, superviviente de la tragedia de los Andes, reflexiona sobre el accidente: “Esperaba el impacto final, el fin de mi vida”
Eduardo Strauch recordó en el pódcast de Alberto Chao algunos de los momentos más duros que vivió tras el accidente aéreo de los Andes de 1972, una tragedia que marcó para siempre su vida y la del resto de supervivientes. Durante la conversación, Strauch describió con enorme crudeza cómo fueron los segundos previos al impacto y la sensación de asumir que la muerte era inminente mientras el avión se destruía en pleno vuelo.
“Al principio es una pesadilla, estoy soñando, me voy a despertar en mi cama”, explicó. El uruguayo confesó que tardó unos instantes en comprender que aquello no era un sueño y que realmente estaban cayendo en mitad de la cordillera. “Cuando abrí los ojos y realicé que no era una pesadilla. Recuerdo los sonidos, los olores, todas las sensaciones”, relató sobre uno de los episodios más traumáticos de su vida.
El superviviente recordó también el momento exacto en el que el fuselaje se partió y el interior del avión quedó completamente expuesto al frío extremo de los Andes. “Ahí ya estaba hecho un ovillo, esperando el impacto final, el fin de mi vida. Se partió el avión, sentí el aire helado, el olor a combustible, los gritos de la gente”.
El dolor físico dejó de tener importancia
Strauch explicó que sufrió heridas graves durante el accidente, aunque asegura que el dolor físico dejó de tener importancia casi de inmediato ante la necesidad de sobrevivir. “Tuve unas heridas bastante feas en la rodilla, en la nalga. Me acuerdo de un dolor intenso que me ardía y enseguida me olvidé del dolor”.
Según contó, la mente terminó adaptándose automáticamente a una situación límite en la que el sufrimiento físico pasó a un segundo plano. “Ya que la mente se empezó a programar para el dolor, no es importante, olvídate. Hay que programarse para pasar esta primera noche, la noche más horrible de nuestras vidas”.
Como ha explicado en otras ocasiones, los supervivientes creían inicialmente que el rescate llegaría al día siguiente. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. “Pensamos que el día siguiente nos rescataban. Muerto de sed, de frío, 30 grados bajo cero. Se morían tus amigos, te podía tocar a ti, no sabías cuándo te podía tocar”.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de la entrevista fue la naturalidad con la que Strauch habló de la convivencia con la muerte durante aquellos 72 días atrapados en la montaña. “Hicimos mucho humor negro con la muerte. Hasta el día de hoy que se han muerto ya cuatro de nosotros y seguimos riéndonos de la muerte”.
El uruguayo también reflexionó sobre la capacidad humana de adaptación en circunstancias extremas. “Nos fuimos acostumbrando al frío, nos fuimos acostumbrando a la incertidumbre. Nos fuimos acostumbrando a la manera de la cual tuvimos que alimentarnos rápidamente”.
Finalmente, Strauch reconoció que todavía hoy le impresiona pensar cómo lograron sobrevivir durante más de dos meses en condiciones prácticamente imposibles. “Que nos miramos ahora un poco de afuera y te impresiona cómo nos fuimos adaptando rápidamente a todo. Marcar 72 días sin habernos ido adaptando a todo es imposible”.