El Bohío es más que un restaurante. Es toda una institución en Illescas (Toledo), donde lleva abierto desde que en 1934 lo fundara la abuela del cocinero Pepe Rodríguez, quien lo regenta ahora. Con una estrella Michelín, este establecimiento se ha convertido en un templo gastronómico que cuelga con frecuencia el cartel de 'completo'. Y quien llame después de esto se va a quedar sin mesa, da igual quién sea o de dónde venga. Porque en este local no se hacen favores. Esta premisa la dejó clara el propio Pepe Rodríguez, jurado también del popular programa 'MasterChef' en el programa de Cuatro '100% Únicos', en el que respondió sin rodeo a todas las preguntas que le llegaban. Una de las cuestiones lanzadas por los reporteros fue si habría algún político al que se negaría a acoger en el restaurante, a lo que el cocinero respondió entre risas: «¿Me quieres meter en un lío? Decir eso en España hoy es un lío gordo». Huyendo de la polémica y siendo fiel a su filosofía de equidad, Rodríguez se señaló que daría de comer a cualquiera que se presentara en el Bohío: «Si vienen con la pasta, a todos». No obstante, dejó claro que les cobraría a todos por igual, independientemente del partido al que pertenecieran: «Así debe ser». Para dejar constancia de que no hace distinciones entre clientes, el cocinero contó una anécdota en la que rechazó, casi de forma accidental, a Juan Carlos I cuando este todavía reinaba en España. «El rey emérito llama un 11 de marzo al Bohío. Ese día son las fiestas de Illescas, se organiza una corrida de toros impresionante y tres meses antes ya tienes el restaurante lleno porque viene gente de toda España», relató. En medio de ese día ajetreado, el cocinero se vio sorprendido por la llamada del rey para pedir mesa y, sin dar crédito, le comentó la situación: «Yo al principio me pienso que es Carlos Latre, pero por si acaso le digo: 'Mire señor, es que no le puedo dar mesa porque estamos llenos. Ya me gustaría'». Afirmó que ofreció al monarca comer en su casa particular, pero este declinó la invitación alegando que iba acompañado del embajador de Estados Unidos y colgó el teléfono. Pocos minutos después de la conversación con Juan Carlos I, el cocinero recibió otra llamada, la del por aquel entonces presidente de la Academia Española de Gastronomía, Rafael Ansón. 'Oye Pepe, ¿no le has dado mesa a Juan Carlos?', le preguntó antes de echarle la bronca. Rodríguez confesó haber sentido nervios al darse cuenta de que no había sido el humorista quien había llamado, pero defendió su decisión: «En mi casa no lo hacemos, no tengo privilegios con nadie». «Hay restaurantes que no tienen mesa, pero si al minuto llama el rey o el ministro de no sé qué, le dan mesa. En mi casa, si la hay, la hay, y si no, no la hay para nadie. Porque no hacemos distinciones. Eso es una máxima. Cada cliente que entra a mi casa es igual. Aquí somos todos iguales», sentenció.