El Sevilla FC despidió la temporada como la comenzó. Perdiendo. Dando una imagen pobre, de equipo ramplón y sin recursos que hinca las rodillas a poco que lo aprieten. Al Celta le bastó un solitario gol de Ilaix Moriba en la segunda parte, previa cantada de Nyland, para certificar su objetivo y tumbar sin despeinarse a los nervionenses (1-0). No sirve de excusa que Luis García Plaza hiciera media docena de cambios en su alineación para dar chance a algunos de los menos habituales y a otros que decían adiós al escudo, caso de Azpilicueta, Alexis o el portero noruego. En Vigo, menos mal que sin consecuencias, el Sevilla perpetró su feo broche a la liga, el de un equipo...
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