El transporte marítimo de mercancías, responsable de entre el 80% y el 90% del comercio internacional, lleva años navegando en un mar revuelto a causa de unas tensiones geopolíticas que no dan tregua (el bloqueo del estrecho de Ormuz es el último episodio) y que obligan a las navieras a adoptar estrategias para aumentar la resiliencia sin dejar de lado su viaje digital y sostenible. En un contexto de gran complejidad, la capacidad para manejar la incertidumbre, anticiparse a incidentes en lugar de reaccionar a ellos y reprogramar operaciones en tiempo real se ha convertido en la verdadera ventaja competitiva. A las restricciones sanitarias y el cierre de fronteras provocados por el Covid se han sumado una serie de hechos...
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