Moreno y Abascal, deshielo ante León XIV antes de empezar a negociar la «prioridad nacional»
No tuvo ni que descolgar el teléfono Juanma Moreno. Fue nada menos que León XIV quien le puso en suerte un oportuno encuentro con Santiago Abascal a escasos días de la primera cita clave en su transitar hacia la reelección como presidente de Andalucía.
Esta semana tendrá lugar la composición del Parlamento Andaluz. Punto de partida de la legislatura. Primer hito clave después de las últimas elecciones regionales, que ganó el candidato popular con una victoria tan incontestable como incompleta. Se quedó a dos diputados de la mayoría absoluta y necesita los votos de Vox tanto para ser investido presidente como para preservar su codiciada estabilidad frente al «lío».
El pasado sábado, en el Palacio Real, durante la recepción de bienvenida al Sumo Pontífice, coincidieron Moreno y Abascal. Los dos, según ha podido confirmar este periódico, conversaron durante más de media hora. Ninguna de las dos partes se presta a desvelar los temas que abordaron. Tampoco hay que ser Nostradamus para concluir que hubo alguna alusión a la negociación que arrancará esta semana.
El PP andaluz ha impuesto un secretismo absoluto sobre los contactos con Vox. Por fuentes conocedoras trascendió una primera toma de contacto la semana pasada, que consistió en una llamada de una persona del entorno de Moreno a un miembro del equipo de Vox en Andalucía. Nada más. Nadie cuenta ni el día, ni la hora, ni quiénes fueron los interlocutores. «No ha habido reuniones aún», es todo lo que responden, si responden, los mandos populares sobre los movimientos políticos en la región.
Durante días, Vox se quejó de que Moreno se resistía a dar un paso al frente. Manuel Gavira, delegado territorial del partido verde, o Ignacio Garriga, número dos nacional, denunciaron que el presidente andaluz se estaba «metiendo en un lío» por su resistencia a establecer un puente entre ambas formaciones.
Finalmente, hubo un contacto que calmó las aguas. El sábado, llegó un encuentro casual en una cita que, de sentirse interpelados los interlocutores con las palabras del Santo Padre, podría allanar el entendimiento. El próximo jueves se constituye el legislativo y antes, según trasladan a LA RAZÓN habrá una primera reunión oficial. Aunque tampoco quieren desvelar ni los dirigentes del PP ni los de Vox el día ni la hora. Ni los integrantes. Porque, para las negociaciones en las tres comunidades donde PP y Vox han sellado sus pactos de gobierno recientemente, los equipos negociadores han estado compuestos por miembros de la cúpula.
Está por ver si Miguel Tellado, secretario general, y Marta Varela, jefa de gabinete de Feijóo, se desplazan esta semana a Sevilla. Porque Moreno, durante la campaña, habló de una negociación andaluza. Sin embargo, LA RAZÓN publicó que Génovatendría su sitio. En Vox no cabe el interrogante: la batuta siempre la lleva Bambú –sede central– a través de Montse Lluis, secretaria general adjunta del partido.
En la antesala de la negociación hay pocas cosas claras. El PP pretende reeditar un gobierno en solitario. Y, de momento, la única prioridad de Vox es la «prioridad nacional», aquel sintagma que entró en escena en la Comunidad Valenciana cuando el relevo de Mazón (aunque pasó desapercibido) y que figura en los acuerdos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. En realidad, se trata de una concesión dialéctica. No obstante, Moreno, junto a Isabel Díaz Ayuso, fue el barón popular más contrario a la principal bandera de Vox.
Concretamente, el presidente andaluz habló de un «eslogan hueco». Pero eso fue antes de perder la mayoría absoluta. Ahora, en el PP descuentan que, de alguna forma, acabará comulgando con el sintagma. En Génova, de hecho, no ven «ningún problema» en que asuma el sintagma cuando tres de sus compañeros, con la bendición de Alberto Núñez Feijóo, ya han hecho lo propio.
La reunión de esta semana, que se celebrará antes de la constitución del Parlamento, será una primera toma de contacto. El objetivo del PP es un primer –y único– reparto «proporcional» de sillones para la Mesa de la institución. A partir de ahí, llegará la hora de la verdad con una negociación que Vox pretende «medida a medida». El PP busca abaratar su apoyo.