¿Por qué las orcas chocan contra veleros pero ignoran a las personas? La ciencia rompe el mito: "No son agresivas, solo buscan juego"
Las interacciones entre orcas y embarcaciones en el Estrecho de Gibraltar no deben interpretarse como intentos de agresión contra el ser humano, sino como comportamientos complejos motivados, probablemente, por el juego y la diversión. Esta es la conclusión principal que los expertos de Wewhale han trasladado ante los recientes incidentes registrados con veleros en la costa gaditana, despojando a la especie de la etiqueta de animal violento que se le había atribuido erróneamente en el ámbito público.
Una investigación para fomentar la convivencia
Debido a la frecuencia de estos encuentros, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha autorizado una investigación exhaustiva orientada a la protección de la orca ibérica. El objetivo de este proyecto es promover una convivencia segura entre los navegantes y los cetáceos, recurriendo a patrullas de monitoreo, documentación científica y una intensa labor de concienciación pública. "Las orcas no deben entenderse como animales agresivos, sino como una especie con comportamientos complejos cuya convivencia con la actividad humana requiere conocimiento y una gestión adecuada", sostienen los especialistas de Wewhale.
La razón detrás de la ausencia de ataques a humanos
A pesar de que las orcas muestran interés por las embarcaciones, una conducta que investigadores españoles ya calificaron en 2021 como un posible juego, los humanos permanecemos fuera de su radar de predación. La ciencia explica esta anomalía a través de la cultura alimentaria de los cetáceos. Según diversos estudios evolutivos, las poblaciones de orcas son extremadamente conservadoras con su dieta, especializándose en presas concretas que transmiten de generación en generación.
Tal y como señalan los expertos, cada grupo de orcas en el mundo mantiene tradiciones alimentarias muy rígidas. Mientras que las residentes en la Antártida se enfocan exclusivamente en pingüinos o tipos específicos de foca, las orcas del Estrecho de Gibraltar se alimentan casi exclusivamente de atún rojo. "Los humanos simplemente no estamos en su menú cultural, somos un objeto extraño y desconocido", explican las fuentes científicas. Este carácter selectivo, unido a su complejo aprendizaje social, confirma que el ser humano no representa para estos animales ni una fuente de alimento ni un objetivo de agresión.