Durante años usé el modo eco del lavavajillas, hasta que noté que mi factura de la luz empezó a subir
Desde hace un tiempo, los nuevos lavavajillas llegaron con una innovación que parecía mucho más cómoda y económica, esa es el modo Eco. Sin embargo, son muchos los hogares los que han notado que su factura ha aumentado y esto puede deberse por esta función del electrodoméstico.
Existe muchos mitos sobre el uso diario de esta máquina, desde cómo colocar los cubiertos hasta que un programa corto en el lavavajillas consume menos por terminar antes, pero parece que este último es al revés. Los ciclos rápidos tienen que llegar a temperaturas altas en pocos minutos para poder quitar la grasa. Este proceso reclama una gran cantidad de energía que afecta a la factura.
El programa Eco del lavavajillas
El modo eco del lavavajillas ajusta la temperatura del agua y utiliza una menor cantidad de ella, y con ello, el tiempo de lavado es más largo que el habitual para que el jabón se disuelva correctamente y la suciedad se elimine de forma eficiente.
La energía de este programa se la lleva el proceso del calentamiento del agua. Al reducir la temperatura, el consumo eléctrico es menor. Asimismo, como se cambia la presión y la duración, se consigue el mismo nivel de limpieza que con el programa normal, ahorrando cerca de un 20% o 30%.
La paradoja es, que, aunque el programa Eco consume menos por hora al calentar el agua más despacio, dura mucho más tiempo, y esto significa que, aquellos que tengan una tarifa de luz con discriminación horaria, un ciclo tan largo puede extenderse a horas más caras.
Por otro lado, si el agua no llega a las altas temperaturas que el programa "exige", esto puede provocar que el jabón y la grasa se queden en los conductos, generando así que no rinda bien el motor del electrodoméstico.
Consejos para optimizar el gasto
Lo más recomendable dicen que es alternar los programas, es decir, usar el programa normal o intensivo a 60-70º, una vez por semana o cada pocos lavados, de esta manera, lo que se consigue es desinfectar la vajilla y deshacer los restos que se han quedado de grasa en el interior del electrodoméstico.
Antes de meter los platos en el lavavajillas, hay quienes aclaran los platos a mano sin saber que esto es un error más que un acierto. Estas actuaciones multiplican el gasto del agua, ya que los lavavajillas actuales están diseñados para eliminar la suciedad directamente, por lo que se debe evitar el prelavado. Asimismo, usar el lavavajillas a media carga si no se tiene un programa específico para ello, solo provocará desperdiciar tanto agua, como luz.
Por último, el factor imprescindible que todos recomiendan es el cuidado y mantenimiento del artefacto. Hay que revisar los filtros y utilizar el limpiamáquinas de vez en cuando para que todo funcione correctamente, y evitar consumos innecesarios.