El precio del pollo en Marruecos por los suelos: los consumidores, encantados; los productores, hundidos
Tras meses de aumento constante en los precios de las aves de corral, el mercado está experimentando una importante caída en Marruecos. En las granjas, el kilogramo de pollo se vende ahora a tan solo 7 u 8 dirhams (0,75 euros), precios que rara vez se veían en los últimos años. Esta bajada de precios alegra a los consumidores, pero sume a los profesionales del sector en una situación particularmente preocupante.
La principal explicación reside en un excedente de producción que el mercado nacional tiene dificultades para absorber. "Casi 15 millones de pollitos se producen cada semana, mientras que las necesidades reales del mercado marroquí no superan los 9 millones en condiciones normales", señala un productor.
Esta sobreproducción se vio agravada por una caída en el consumo durante el período de Eid al-Adha (Fiesta del Cordero). Los importantes gastos que las familias tuvieron que afrontar para comprar ovejas redujeron considerablemente sus presupuestos para otros alimentos.
Las consecuencias son visibles en muchas granjas. Ante la falta de compradores, parte de la producción se queda estancada, lo que genera costos adicionales para los profesionales. "Algunos granjeros siguen criando pollos de más de 70 días. Algunos incluso alcanzan los cinco kilogramos porque no encuentran comprador", informa Le360.
Los agricultores también critican a los numerosos intermediarios que intervienen entre la granja y el consumidor final. Considera que este circuito es excesivamente largo y desfavorable para los productores. El pollo sale de las granjas a 7 u 8 dirhams el kilogramo, pero a veces se vende por más de 13 o 14 dirhams en algunos establecimientos. Esto demuestra la considerable diferencia entre el precio que se paga al productor y el que paga el consumidor.
Sobre el terreno, crece la preocupación entre los productores, algunos de los cuales ya tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras con los proveedores de piensos, pollitos y equipos. Para los profesionales del sector, la cuestión va más allá de los precios. Detrás de la crisis actual se encuentra la supervivencia de numerosas granjas avícolas y, a largo plazo, la estabilidad de un sector estratégico para la seguridad alimentaria.