Si Morante llega a ver así el ruedo de Alicante, coge la manguera, como aquella tarde de hace ya once años en la que sorprendió regando el redondel. Falta le hacía, pues parecía la playa de San Juan, tremendamente suelta y con hoyos que complicaban embestir y torear, torear y embestir, con el peligro que ello entrañaba. O que se lo pregunten a Borja Jiménez, que perdió pie mientras buscaba el temple a derechas; por suerte, tras caer de rodillas, todo quedó en un susto. A Luis Blázquez, que se retira esta temporada, había brindado una faena correcta que no terminó de alzar el vuelo ante un toro potable de Victoriano del Río. Del ganadero madrileño fue la corrida de...
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