Instala una cubierta de madera en el patio de su vivienda y la Audiencia le obliga a quitarla tras la denuncia de sus vecinos
El permiso de una comunidad de propietarios no implica que se pueda hacer lo que uno quiera. Así de claro lo ha dejado la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Granada, que ha confirmado la condena a un vecino de un bajo a desmontar la cubierta de madera que instaló en su patio por exceder la autorización que la junta le había concedido.
El tribunal avala que se quede con la estructura de la pérgola, pero no con el techo que colocó encima sin el respaldo de la comunidad.
La junta de propietarios había dado el visto bueno, por unanimidad, a que el vecino colocase en su patio una estructura desmontable de madera con toldos de color beige, siguiendo el mismo modelo que ya tenían el resto de patios.
Se acordaron unos toldos beige, pero no hubo ni rastro de ellos
No obstante, terminó construyendo una cosa muy diferente a lo que se había pactado: una pérgola de pilares y vigas de madera maciza con una tablazón de pendientes y una lámina asfáltica superpuesta para drenar el agua de lluvia.
Básicamente, no había ni rastro de los toldos beige aprobados en la reunión de vecinos.
La comunidad demandó al propietario y exigió que su patio quedara exactamente como antes de cualquier intervención, eliminando además todo elemento que pudiera facilitar el acceso a la vivienda del piso superior desde la calle. El vecino de arriba consideraba que la estructura permitía escalar desde la vía pública hasta su inmueble, comprometiendo su seguridad.
El Juzgado de Primera Instancia número 11 de Granada estimó la demanda de manera parcial. Por un lado, la estructura de madera, que sí encajaba en lo aprobado por la junta y que el propietario podría conservar, y la cubierta, que no tenía amparo en el acuerdo comunitario y que además vulneraba la normativa urbanística por exceso de edificación y por carecer de licencia.
El vecino de arriba, inseguro ante posibles robos
Finalmente, la condena fue retirarla, con la posibilidad de reemplazarla por los toldos beige que la junta sí había autorizado desde el principio. Por su parte, la comunidad recurrió en apelación, insistiendo en que mantener la estructura de la pérgola ponía en riesgo al vecino de la planta superior.
En ese sentido, la Audiencia Provincial abordó esa cuestión apoyándose en las conclusiones del perito judicial, quien reconoció que, si bien trepar por la viga de la pérgola era posible, la forma trapezoidal del patio hacía que la vivienda de arriba fuera igualmente accesible desde el exterior con o sin la estructura instalada.
En resumidas cuentas: el propietario podrá quedarse con la pérgola, pero tendrá que desmontar la cubierta de tablones y lámina asfáltica, sustituyéndolo por lo acordado.