Más horas de exposición solar, temperaturas elevadas, actividad física al aire libre y cambios en los hábitos diarios incrementan el estrés oxidativo y obligan al cuerpo a adaptarse constantemente.
El verano suele asociarse a descanso, pero para el organismo puede convertirse en
una época de mayor exigencia. Deporte, más desplazamientos y una mayor exposición al sol hacen que
el organismo tenga que trabajar a pleno rendimiento para mantener el equilibrio interno. Aunque la mayoría de las personas se preocupa por proteger la piel desde el exterior, cada vez más especialistas defienden la importancia de reforzar también los mecanismos de defensa desde dentro.
Leer más
]]>