Ahora que ya pasó el Arde Lucus, quizá no venga mal refrescar la memoria a esa policastrería que hace a diario exhibición de amnesia y adanismo. Tal vez sea procedente recordar a la autoridad municipal (al municipium, que decían los latinos), fraccionada ahora en peperos, sanchistas, nazi-onanistas y desertora, que la llamativa fiesta «de recreación histórica» que desde hace veinticinco años viene celebrándose con éxito (creciente o declinante, según opiniones) ni la idearon ellos, ni ellos la echaron a andar. El Arde Lucus se debe, primero, a la iniciativa de un particular; y segundo, a dos concejalas que ya no están en la política activa, ambas del PSOE orozquiano. La iniciativa de organizar por primera vez una fiesta que rememorase...
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