Viyuela-Hipólito: larga vida a las sagas teatrales
Mapi Sagaseta señala a los dioses: "Ellos lo han querido". Y Carlos Hipólito, su esposo, apuntala la idea: "Siempre hay que tenerlos de tu lado". Es su forma de celebrar el hito que suponer el primer trabajo de la familia al completo, 'Bacanal', donde comparten elenco con Elisa Hipólito, hija de la saga y actriz rendida a la evidencia: "Son mis maestros", sentencia quien ya coincidió con su padre en 'Sonrisas y lágrimas' y en 'Billy Elliot'.
Enfrente, los Viyuela ya hace tiempo que saben lo que es trabajar en familia. Lo hicieron al completo en 'La paura (¡miedo!)', en 2022, y han ido repitiendo colaboraciones a lo largo de los años. Se acuerda Samuel, el hijo, de "la primera vez con Pepito" en 'El burlador de Sevilla' de Mestres, en 2018; "y luego, esta es la tercera vez que vamos juntos a Mérida", dice en referencia al 'Timón de Atenas' que protagoniza junto a su padre sobre las ruinas romanas de aquí al domingo.
Recuerda el joven actor aquella 'Paura' del Teatro Fernán Gómez como "un experimento estupendo"; y a su vez, acude al 'Es peligroso asomarse al exterior', de Enrique Jardiel Poncela, que interpretó junto a su madre, Elena González, en 2024. Y es que hace muchos años que Pepe, Elena, Samuel y Camila (los Viyuela) comparten escenario más allá de la vida.
Padre e inocente
Sin ir más lejos, la apertura de este Festival de Almagro volvió a unirlos sobre las tablas manchegas, donde Pepe, "Pepito", recogía el premio Corral de Comedias "por toda una vida haciéndonos reír", en palabras de Irene Pardo, directora de una cita que ya se rindió a Carlos Hipílito hace nueve años.
Pero este 2 de julio, el "inocente" Pepe Viyuela pensaba que "solo" iba a recibir un homenaje del festival. Sin embargo, "la tribu", como él mismo dice, le tenía preparada una sorpresa: Elena, sus hijos, su nieta Lola (que no tardó en eclipsar a su abuelo) y Sara Águeda le dedicaron una actuación que no vio venir. "Me sentí bobo entero porque no me había enterado de absolutamente nada, y mira que tuvieron que quedar veces para ensayar, cantar, escribir el romance... ¡Incluso la niña se sabía la canción! Es muy bonita esa capacidad de fingir, que es muy humana, pero también muy actoral. Lo hicieron muy bien".
Pepe miró hacia el cielo del Corral y se le cayó el mundo encima: "Me dio un vuelco el corazón cuando los vi en esos balconcillos. Estuve en estado de 'shock' todo el tiempo. Estuve abducido por la emoción. Era bastante lo que sentía por estar allí para recibir el premio, pero cuando vi que estaban toda esta tribu me moría de amor".
Una semana, dos estrenos grecolatinos
Son los Viyuela y los Hipólito, los Hipólito y los Viyuela, dos familias que ya son sagas teatrales y que ahora coinciden en la arena emeritense con sendos estrenos: hasta el día 19, Pepe y Samuel protagonizan 'Timón de Atenas', de Shakespeare; y los segundos, al completo, hacen lo propio en la 'Bacanal' que Chevi Muraday ha preparado del 22 al 26 de julio.
Más allá de las tablas, son dos familias que han pisado el cine y la televisión en decenas de ocasiones, pero los primeros recuerdos se quedan en el teatro. Samuel no entiende la profesión sin La Abadía: "Recuerdo aquellas tardes que no podíamos estar con los abuelos e íbamos allí. Los calentamientos de la compañía, las funciones, el miedo al teatro vacío, el vagar por allí... Siento que es el patio de mi casa". Por su parte, Elisa tiene un primer "flashazo" muy concreto: "El 'Follies' que dirigió Mario Gas en el Español". Hasta entonces, admite, "me daba un poco igual de lo que trabajaban mis padres. Siempre iba al teatro después del colegio, pero desde ese día, con ocho o nueve años, me di cuenta de que hacían algo más que cosas raras", ríe al lado de su padre.
La virtud de la discreción
Se trata de dos familias que, como indica Pepe Viyuela, han apostado siempre "por la discreción como virtud": "Todo el mundo quiere contar su vida o hacer partícipes a los demás de lo que desayuna, de con quién está, de a qué fiestas asiste o de en qué estrenos está. Echamos de menos la intimidad, el preservar un espacio vital para nosotros en exclusiva. Siempre me han parecido feos los programas de televisión en los que se aireaba la intimidad y encima se pagaba encima por ello".
Pero su éxito va más allá de la prudencia. Tanto los Hipólito como los Viyuela tiene otro punto en común que señalan sus progenitores: "Como 'hija de' puedo decir que estoy recogiendo todo el amor que mis padres han sembrado. Llego y, en especial mi padre, siempre ha estado ahí. Todos los quieren. Y me consta que a los Viyuela les ocurre igual: todos hablan bien de ellos. Gran parte del patrimonio que tenemos es el cariño de los compañeros", celebra Elisa Hipólito. "Somos dos familias que trabajamos mucho y que nos gusta esta profesión", puntualiza Samuel Viyuela.
Y mientras los hijos hablan, o actúan, los padres se derriten. ¿Trabajar con la familia? "A veces ni siquiera te paras a pensarlo, simplemente lo vives y te parece precioso –explica Pepe Viyuela–; pero cuando tienes un momento y miras el trabajo que están haciendo, ahora que estoy ensayando con Samuel, por ejemplo, y lo veo tan comprometido, pienso que tenemos un oficio tan bonito que es capaz de traspasar generaciones, como el que tiene un mesón o una carpintería y le pasa el oficio a los hijos. A lo mejor no se transmite a través de la sangre, pero sí de la experiencia". Y Carlos Hipólito también se postra ante su hija: "Se me cae la baba. Y no por ser su padre, sino porque lo hace fenomenal", sonríe un actor que aprovecha las escenas "de espectador" para disfrutar del momento: "Aprovecho cuando no tengo que hablar para emocionarme".