La presencia del campo en la creación literaria ha sido una constante en el curso de los tiempos. El mundo clásico forjó el mito de la Arcadia como sublimación de la vida rural y trasladó al Renacimiento europeo una visión idealista de la naturaleza que atrajo a los espíritus más sensibles y encontró en el mundo de los pastores un cauce por el que proyectar los sentimientos de un humanismo en alza. Hubo también una visión más realista del campo en algunas de las grandes novelas del siglo XIX, testimonios de la dureza de la vida del hombre que habitaba en él. Más tarde, ya en nuestro tiempo y en la tierra andaluza, el campo será objeto de una mirada...
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