«En La Graciosa, la vida es más sabrosa». La frase de Quevedo junto a Elvis Crespo en su tema La Graciosa, incluido en el álbum Baifo, ha vuelto a poner en el mapa mediático a esta pequeña joya del archipiélago Chinijo. Y no es la música la única que ha mirado hacia este rincón canario: también Sara Carbonero ha elegido la isla como refugio estival junto a sus dos hijos, Martín y Lucas. La periodista, de 42 años, ha compartido en Instagram una imagen muy poco habitual en ella, posando con los niños frente al horizonte y en bañador, acompañada de una reflexión que resume su momento vital: «O se te va el miedo o se te va la oportunidad». En su mensaje, la comunicadora lanzó además una larga lista de pequeños impulsos para vivir sin aplazar demasiado los deseos: viajar, pedir ayuda, decir no, empezar de cero o atreverse a cambiar. La Graciosa, conectada con Lanzarote por un trayecto en barco de apenas 25 minutos, es una isla singular: la única habitada de Europa libre de asfalto, con unos 700 vecinos y una presión turística muy elevada, que ronda los 300.000 visitantes al año. Su paisaje, con playas abiertas, arena dorada y aguas cristalinas, conserva un aire salvaje que la hace diferente a cualquier otro destino del Atlántico. El vínculo de Carbonero con Canarias va más allá de unas simples vacaciones. Y es que en los últimos meses, la comunicadora ha vivido un año especialmente duro tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo, además de arrastrar problemas de salud previos. En ese contexto, regresar a La Graciosa tiene también un valor emocional como es el de volver a un lugar que asocia con calma, recuerdos y reconstrucción personal. La isla, además de su belleza, ofrece una vida cotidiana sencilla y marcada por la naturaleza, con caminos de arena, cielos limpios y cinco volcanes principales como Montaña Amarilla o Montaña Bermeja. Todo ello convierte a La Graciosa en un escenario perfecto para desconectar, especialmente para alguien que, como Sara Carbonero, busca proteger al máximo la intimidad de sus hijos mientras intenta mantener un verano lo más normal posible.