Truman Capote (Nueva Orleans, 1924; Los Ángeles, 1984) tenía entre manos una revolución. «Si tengo la suficiente paciencia, podría ser una especie de obra maestra», decía. Había leído en el periódico que habían asesinado a una familia en la América profunda, en uno de esos lugares donde nunca ocurre nada extraordinario, y se propuso contarlo. Pasó semanas hablando con la gente del pueblo, con los investigadores y llegó a entablar una relación estrecha con los asesinos, a quienes visitaba en la cárcel tras sobornar a un político. Había recopilado unas 4.000 páginas de anotaciones, documentos y transcripciones. «Esto es una gran obra, y por mucho que fracase, saldré ganando». ' A sangre fría ' sería lo nunca visto, según él,...
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