En la última casa del pueblo, esa que está lindando con el cartel que indica el fin de Campaspero, una localidad de Valladolid de un millar de habitantes, es donde Baber y su familia han decidido empezar una nueva vida. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, no solo por los miles de kilómetros que distan de su hogar en Kabul, sino porque durante más de cuatro años han vivido en un estado de interinidad mental que les impedía echar raíces en nuestro país. Sus cuerpos estaban en España, pero sus cabezas aún residían en Afganistán , donde tenían la esperanza de poder volver tras haber tenido que salir precipitadamente hace cinco años para proteger su vida. Baber Khan Sahel,...
Ver Más