El tratado de Gibraltar cumple un mes: más fluidez en la frontera y optimismo económico
El pasado 15 de julio entró en vigor de manera provisional el tratado que regula la relación de Gibraltar con la Unión Europea tras el "brexit", que supuso el fin de los controles fronterizos terrestres y la eliminación de la Verja, un mes del que tanto en el Peñón como en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar hacen un balance
positivo.
"La historia del primer mes del Tratado ha sido una historia de trabajo duro y adaptación, pero también de enorme ilusión y esperanza. Con este acuerdo hemos evitado el desastre de un 'brexit' duro, pero al mismo tiempo asumimos un reto de enorme envergadura", ha dicho a EFE el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo.
El pasado 15 de julio se eliminaron los controles fronterizos terrestres entre España y el Peñón y se trasladaron al aeropuerto y, de manera puntual, al puerto, un día después de que la Unión Europea y el Reino Unido firmaran en Bruselas un tratado fruto de arduos años de negociación con participación activa de las autoridades españolas y gibraltareñas.
Picardo señala que, como esperaban, "se han atravesado dificultades técnicas y logísticas propias de una transformación de esta magnitud; muchas de ellas ya se están superando", en referencia, por ejemplo, a los retrasos aduaneros de los primeros días, aunque añade que ya se empiezan a vislumbrar "los beneficios económicos, sociales y humanos que confiamos en que el Tratado traerá consigo".
Recuerda que la zona está "ante un hito histórico que exige cambios profundos, pero también abre un espacio lleno de posibilidades. El Tratado es, en muchos sentidos, un lienzo en blanco que ahora nos corresponde llenar entre todos, con audacia, trabajo, imaginación e ilusión, y los gibraltareños somos expertos en transformar los desafíos en progreso¿, expone el ministro principal.
Al otro lado, el alcalde de La Línea de la Concepción (Cádiz), Juan Franco, asegura que hay "fluidez" en la frontera y que la actividad económica de comerciantes y hosteleros está siendo "buena", según traslada el sector a la institución municipal.
"Es cierto que es verano y a La Línea viene mucha gente en julio y agosto, por eso yo tengo la vista en septiembre, cuando todo empiece a volver a la normalidad. No obstante, se nota más presencia de gibraltareños, que ya venían de por sí, y de turistas", dice el alcalde.
Según Franco, a pesar del temor inicial a una mayor congestión en el tráfico de vehículos, no se están notando retenciones importantes y el tráfico aduanero "se está agilizando", afirma Franco, que destaca el contacto permanente con el Gobierno de Gibraltar "para abordar y atender todas las cuestiones que van surgiendo".
La junta de gobierno local se reunirá la primera semana de septiembre ¿para tratar algunos temas que han quedado en el aire, como pueden ser la pesca y las pensiones, y empezar a realizar las reivindicaciones oportunas", apunta el alcalde.
Comerciantes y hosteleros linenses hacen un balance positivo de este primer mes sin controles terrestres con Gibraltar, pero con prudencia. Leo Herrera, presidenta de la Asociación Linense de Autónomos de Hostelería (ALAHO), valora el efecto de la aplicación del tratado, pero hace hincapié "en que estamos en época estival y La Línea suele funcionar bien en verano". "Es cierto que esta fluidez es un alivio enorme para ambos lados y se está notando, pero queremos ser cautos y observar si esta tendencia se consolida en el futuro", apostilla.
El empresario linense Lorenzo Pérez-Periáñez, portavoz y vicepresidente del Grupo Transfronterizo, dice que los negocios de La Línea han aumentado su facturación y que la Asociación de Desarrollo Empresarial de esta localidad (AADELL) está recibiendo consultas y peticiones de información interesadas en invertir en ambos lados.
"Hay interés porque el Tratado otorga seguridad jurídica", señala Pérez-Periáñez. Dentro del actual clima de cooperación, AADELL organizará en septiembre una jornada de trabajo junto a la Federación de la Pequeña Empresa de Gibraltar.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de Gibraltar, John Isola, también aprecia ¿una mayor afluencia de visitantes a la zona, uno de los efectos esperados¿, aunque admite que este primer mes "no ha sido fácil para los negocios gibraltareños, sobre todo los dedicados a la importación, distribución y venta de mercancías".
"Los sistemas aduaneros de importación y exportación son nuevos y han supuesto un cambio radical para todos", reconoce Isola, que añade, no obstante, que el empresariado gibraltareño "mira al futuro con optimismo" y confía en que España y Gibraltar "puedan afinar y simplificar algunos procedimientos".
En el aspecto social, el Tratado ha mejorado la vida de los trabajadores transfronterizos en su tránsito diario entre La Línea y el Peñón, más de 15.000 personas.
Así lo destaca Manuel Triano, secretario general de CCOO en el Campo de Gibraltar, que destaca que "también se ha logrado la igualdad de derechos entre residentes en Gibraltar y transfronterizos", si bien como aspecto negativo señala que el Gobierno español ya ha tenido tiempo para contar "cómo se va a articular la equiparación de las pensiones y también hay que corregir el desequilibrio en las prestaciones por desempleo".
Alfredo Valencia es uno de esos trabajadores. Hijo y hermano de dos transfronterizos ya jubilados, lleva más de 15 años empleado en el Peñón. Admite que, en ocasiones, todavía encuentra alguna retención para salir de Gibraltar, pero está seguro de que el acuerdo "se irá limando y las dificultades burocráticas se disiparán con el tiempo".