Hablar sobre Ariana Grande afecta de esta grave manera a jóvenes con TCA en Costa Rica
Por una década y media ha ganado renombre por su voz de soprano y bajo los reflectores más abrasadores se convirtió en una celebridad, para millones de personas aspiracional, que ha recorrido el mundo con su peinado de cola alta. Y quizás la única constante que Ariana Grande ha tenido en su vida, aparte de las decenas de éxitos musicales, son los miles de comentarios sobre su vida privada.
Se ha normalizado, hasta cierto punto, que una figura como Ariana Grande sea colocada ante el escrutinio público por su apariencia, declaraciones y acciones: en paralelo al estreno de su último video musical, petal, las redes sociales se inundaron con pantallazos de su cuerpo. Y tras una seguidilla de comentarios punzantes que la critican por utilizar vestidos que acentúan su delgada figura para promocionar su octavo álbum, sus representantes dijeron que se apartaría de la vida pública e incluso canceló su participación en una obra de teatro a final de año.
Aunque la artista luego aclaró durante un concierto que esta decisión fue premeditada, se despertó la teoría de que la pausa responde a las críticas por su salud. Y de allí surgieron distintas posturas entre sus seguidores: quienes la recriminan por supuestamente “impulsar la anorexia”, quienes bloquean cualquier comentario negativo para “protegerla” y quienes idealizan su imagen.
Es esa horda de comentarios la que influye en el público joven de Costa Rica, sobre todo en edades entre los 18 y 24 años, según el psicólogo Gael Bonilla. En los últimos meses, ha atendido a chicos y chicas que utilizan estimulantes para dejar de comer, con la idea de que quizás las celebridades, aunque no lo confirmen, tienen las mismas prácticas.
“Ahora que está (el asunto de) Ariana Grande, lo que les afecta específicamente son los comentarios que se hacen en redes sobre el cuerpo de ella. Asumen estos discursos como si fueran dirigidos a una parte de ellos y de ellas (...). A la hora de identificarse, tal vez no lo hacen desde un lugar de Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), sino con la imagen de ella, que son cosas distintas”, agregó. “Lo que más les está afectando ahorita es lo cruel que puede ser la gente”.
Daniela Carvajal, doctora de la Clínica del Adolescente del Hospital Nacional de Niños -el único centro público que atiende casos de TCA en menores de edad-, también confirmó que distintas celebridades han despertado reincidencias en estos trastornos. Constantemente, los jóvenes buscan replicar las conductas de sus artistas favoritos.
Eso sí, puede ser que Ariana padezca algún TCA, pero también puede que tenga uno autoinmune, uno psicológico o ninguna afectación alguna; hasta que ella no lo confirme, seguirán creciendo los supuestos.
No obstante, la controversia comenzó desde la gira de prensa de la película Wicked (2024). Si se comparan imágenes de la cantante hace unos años con la actualidad, es notorio el cambio que ha tenido su musculatura. Y el problema se extiende porque, entre tanta confabulación, las personas con antecedentes de TCA pueden (y se están viendo afectadas), incluidos sus fans en Costa Rica.
El trastorno de la conducta alimentaria inicia con la mente, pero termina con el cuerpo. Termina afectando la parte física y aquí es donde entonces vienen los problemas de electrolitos, del manejo de las grasas, del manejo del riñón, del hígado, de la mente, de los órganos vitales. Hasta el corazón se pone en riesgo."
Daniela Carvajal, doctora de la Clínica del Adolescente del Hospital Nacional de Niños
¿Cuánta responsabilidad tienen los artistas?
Una cantante tan popular como Ariana Grande, que solo en Spotify acumula 98,6 millones de oyentes, ostenta cierta responsabilidad ante el público. A lo mejor es una carga no solicitada, pero viene de la mano con la fama, y lo que haga o cómo luce puede convertirse en un modelo a seguir... o en un cuento con moraleja.
“Porque es una figura de renombre, influye mucho a los adolescentes, más que los adultos, que es un público vulnerable para desarrollar un trastorno de alimentación”, explica Rosanna Mauro Gómez, nutricionista especializada en TCA.
“No solo porque veo a una persona como Ariana Grande voy a tener un TCA, pero si yo tengo una genética que me predispone, si tengo una imagen corporal no muy sana, si he empezado dietas restrictivas antes de los 12 años o en la adolescencia, o si estoy pasando por un momento difícil en mi vida y además tengo una referencia de que me voy a hacer más exitoso, admirable o popular sí me veo con el cuerpo ideal socialmente, entonces sí, claro, puedo tener un TCA”, agrega.
Y si bien Ariana Grande es el punto de partida, la discusión sobre TCA se extiende por Hollywood e industrias masivas como el k-pop, o pop coreano. En redes sociales se replican los comentarios sobre sus cuerpos, quizás ahora más rudos, que antes brotaban de ver a las celebridades en las revistas y la televisión.
Bajo la lupa siempre han estado aquellos artistas de “poco” peso, que indirectamente reaviven la noción de que ser delgado desbloquea el éxito. Y claro, también se crítica a cualquiera que se considere por encima de las tallas promedio. Le pasó a Karen Carpenter, Brittany Murphy, Demi Moore, Demi Lovato... y recientemente Ariana Grande.
A juicio de la doctora Daniela Carvajal, la conversación sobre Ariana Grande o cualquier otra figura debe ser aprovechada por los padres de familia, para explicarle a los menores que el éxito de un artista o celebridad no depende de su apariencia.
“Más que ver la causa, lo que no está bien es que tratemos de imitar patrones que no son ni normales para nuestra idiosincrasia o para nuestra cultura latina, nuestro contexto, ni tampoco pensar que esos patrones son exitosos”, considera Carvajal.
“Ahí es donde entra el adulto a decir: ‘El éxito no es porque el cuerpo es muy delgado o porque es muy bonita o porque tal cosa’. No, el éxito de una persona no es por eso ni tampoco una persona se mide por un número en una balanza”, agregó.
Asimismo, para la nutricionista Rosanna Mauro, también es importante que las celebridades, si cuentan con las herramientas, aclaren cuando están lidiando con un TCA para visibilizar que puede tratarse con acompañamiento profesional. Y si por temas personales prefiere (en todo su derecho) reservarse el diagnóstico, siempre se debe recordar que la recuperación de un trastorno alimentario es factible.
“(Si tuviera un TCA) lo que se quiere es que se atienda para que esté bien y demuestre que todo su talento puede ser supervalioso, que está mostrando que su cuerpo necesitaba acompañamiento profesional y que se puede obtener”, dice Mauro.
Imagen vuelta espejo
La vida pública y privada de Ariana Grande suele ser ampliamente discutida en la prensa internacional. Si no es sobre su música, se abordan sus relaciones amorosas y, de una manera que ya padece inevitable, su vínculo con la comida.
Sobre los estándares de belleza y su propia salud, la artista pocas veces ha alzado la voz. La última vez ocurrió en 2024, durante la gira promocional de Wicked, en la que dijo: “Llevo haciendo esto ante el público y siendo un espécimen en una placa de Petri desde que tenía 16 o 17 años, así que lo he oído todo”.
“He escuchado todas las versiones posibles sobre qué es lo que falla en mí. Y luego lo arreglas, y resulta que está mal por otras razones. Pero eso ocurre con todo, incluso con lo más simple: tu aspecto. Es difícil protegerse de ese ruido”, agregó.
Al mismo tiempo, a diario brotan miles de comentarios en redes sociales que la culpabilizan por su silueta y por compartir fotografías que muestran su cuerpo, con la suposición de que “damnifica a sus fans”.
“Se culpa la persona por esto y una de las cosas que sucede es que se limita la persona. Es como que ya Ariana Grande no es Ariana Grande, sino que es un TCA, asumiendo que padece un TCA. Se reduce la persona a un trastorno”, señala el psicólogo Gael Bonilla.
Entonces resulta imperativo recordar que hablar del cuerpo de alguien más es de mal gusto y que resulta absurdo pensar que, en medio de la diversidad corporal, estar saludable requiere de un cuerpo musculoso. Más grave aún es diagnosticar a una persona con algún trastorno sin el debido proceso científico, como se hace con soltura con Ariana Grande.
“Es importante dejar de estar hablando todo el día sobre el fat talk, un concepto que se traduce a hablar de grasa (...) Es cuando los chicos empiezan a escuchar siempre comentarios negativos acerca de la comida y la silueta corporal, que critican el cuerpo”, añade la doctora Daniela Carvajal.
Incluso conversar sobre el cuerpo de Ariana Grande ya está haciendo que haya más miradas sobre ella, lo cual le da más atención, más importancia, y hace a las personas susceptibles decir: ‘Yo quiero ser como ella’.
Rosanna Mauro Gómez, nutricionista especialista en TCA.
La ayuda está al lado
Sea usted o no un arianator, si cree que puede desarrollar un TCA o ya fue diagnosticado, el primer paso es conversar al respecto. Puede ser con una persona de confianza, como un amigo o un familiar, que le ayuden a entender sus sentimientos. El siguiente paso es acudir a los profesionales en psicología, psiquiatría o nutrición especializados en abordar cada caso según sus condiciones multifactoriales y biopsicosociales.
De acuerdo con la doctora Carvajal, algunas de las señas de que una persona puede tener un TCA es dejar de comer alimentos que antes disfrutaba y aislarse de actividades sociales por temor a sentirse señalado de no comerlas. Luego la ropa le empieza a quedar grande y, como parte de la desnutrición, se ve más triste o “apagado”.
Y así como existen TCA en los que las personas se “alejan” de la comida, hay otros en que el vínculo con la comida es distinto: algunas solo comen “mucho” a una sola hora del día y casi siempre les brinda una sensación de culpabilidad.
A la vez, con la conversación acerca de Ariana Grande, el foco se ha centralizado en la anorexia y bulimia, de mano de quienes suponen que ella padece uno de los dos; sin embargo, los TCA son muy amplios. Con ellos, la imagen corporal no refleja la misma figura que imprime el espejo: el cerebro diseña otra percepción y, a partir de ahi, construye una serie de elementos relacionados al valor social y estético.
“Hay que desmitificar que este tipo de trastornos es nada más no comer: se trata del vínculo que yo tengo con la comida. Eso me permite ir mapeando e ir trazando, como por así decirlo, un escenario de mi relación con la comida”, señala el psicólogo Gael Bonilla.
Además, si bien el grueso de la población que padece TCA es adolescente —según la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia de Cataluña—, estos trastornos también pueden desarrollarse en adultos de 30 o 40 años. “Si tengo esa edad y me estoy dejando influir por Ariana Grande o por Demi Moore, o quien sea, no se avergüenzan de pedir ayuda”, dice la nutricionista Rosanna Mauro.
“Los TCA se pueden tratar y la recuperación es posible y probable. Entre más temprano empieza esa recuperación, ese tratamiento más fácil avanza. Yo tengo personas que buscan tratamiento y en tres meses la la diferencia es supergrande”.