El mito del pronto retorno
En uno de estos virajes de relato, que ya ni nos marean, la semana pasada nos trajo la nueva posición del Ejecutivo que manda mensajes, en español y en árabe si es preciso, sobre la imposibilidad de quedarse en España entrando de forma ilegal por la frontera de Ceuta. Lejos queda el primer instinto del «agitprop», el que salió a escasos dos días después de la violación masiva de nuestra frontera, consistente en intentar sacar rédito enfrentando al PP con Vox por el reparto de los menores. Esos que iban a repartir a toda prisa, como primera medida, hasta sin saber cuántos eran.
Estamos ahora en otra pantalla. Esa en la que Marlaska le dice a cualquiera que planee otra entrada masiva que los que allí permanecen «se van a quedar en Ceuta, no van a ir a la península, no van a ser regularizados. Van a regresar a Marruecos». Ya hay, pues, acuerdo: Marlaska dice que volverán, Vivas exige que sean devueltos a su país rápidamente porque la situación es insostenible y hasta Vox exige que regresen a Marruecos, mayores y menores, cuanto antes, aunque se salga de toda dignidad hablando de «cazarlos». Deben volver. No es una propuesta ilógica, puesto que no intentar hacerlo, traerlos a la península, mandaría un mensaje tan claro que bastaría para impulsar una y otra quedada «Harrega» que en adelante la juventud hiciera a instancias de los que mueven los hilos en su país.
Las autoridades marroquíes juegan a su propia agitación propagandística. De hecho, le sacan experiencia de lejos a los nuevos brujos de la comunicación política. Marruecos nunca ha dicho ni por error toda la verdad, ha utilizado a su favor lo que figuraba en su contra y ha responsabilizado a España de lo que eran estrategias claras por su parte. Todo lo que hemos aprendido a filtrar con Sánchez, ya había que saber filtrarlo desde tiempos de Hassan II. Así que ahora en cuentas oficiales u oficiosas pareciera que España ha secuestrado a sus menores, que sus padres y el país entero los esperan mientras que la maléfica legislación española los retiene contra toda razón. El mundo debe saber que Marruecos es un país moderno que no repele a sus nacionales, que los espera con los brazos abiertos. Una higa.
La cuestión es que el pronto retorno de los miles de extranjeros que permanecen en condiciones ajenas a la dignidad en las calles de la ciudad que invadieron no es fácil. No es fácil, ni rápida, ni va a admitir atajos. No lo va a hacer con los menores ni con los solicitantes de asilo ni mucho menos con los subsaharianos que las autoridades marroquíes ya han dicho que no van a admitir de vuelta. Así que el problema real es cómo se va a restaurar la normalidad en Ceuta cumpliendo todas las premisas que hasta el momento se han indicado: que ninguno ingrese en la península, que todos retornen a Marruecos, que las cosas se hagan conforme a la legislación española y europea y con respeto a los derechos humanos y de asilo y que se haga de forma rápida para que los ceutíes, que también tienen derechos constitucionales que hay obligación de preservar, puedan volver a vivir con dignidad.
El Gobierno tiene muy claro que los atajos no salen a cuenta para quien los toma. Y es que en septiembre del año pasado la Audiencia Provincial de Cádiz condenó a 9 años de inhabilitación a la exdelegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, y a la exvicepresidenta de Ceuta, Mabel Deu, por las devoluciones de menores «después de mantener contacto con distintos departamentos ministeriales del Gobierno...», ya que en la causa aparecían mensajes cruzados con el gabinete de la vicepresidenta Carmen Calvo. «Bastaría con una carta a la Delegación del Gobierno. Marruecos ha dicho que tienen que volver y hemos de inventarnos el procedimiento. Si solicitáis la devolución ya podemos doblarle la mano a la Fiscalía» se puede leer en estos. Queda evidencia en esa causa judicial de que el Gobierno intentó buscar una fórmula para devolver a los menores entrados en aquella avalancha. «Interior me insiste en que si hacéis una petición desde vuestra entidad para que los menores sean retornados ellos se ponen a gestionarlo. En cambio, el fiscal sigue con su tesis de registro de menores no acompañados y su escolarización». Las conversaciones se interrumpieron tras la salida de Calvo del Gobierno y la coordinación pasó a manos de Bolaños. La devolución, en aplicación del pacto bilateral de 2007, fue reclamada en agosto y, acto seguido, se recibe una comunicación de Interior que instaba a ponerlo en marcha y acababa con la coletilla «respetando la legalidad vigente de extranjería y menores». Esto ha salvado a los intervinientes de Interior de la condena judicial. A pesar de encontrarse con la oposición de la funcionaria encargada de menores en Ceuta, la operación se puso en marcha el 13 de agosto, sin evaluación individualizada de los menores, y fueron los recursos presentados por organizaciones civiles ante el juez los que provocaron que fuera paralizada. Marlaska siempre defendió la solución adoptada, aunque la delegada del Gobierno acabó cesada y, después, condenada por prevaricación.
Con este historial ¿alguien piensa que ninguna autoridad va a intentar una devolución de los menores por las bravas como incluso Marruecos parece instar? Ya saben la respuesta. No habrá búsqueda de solución rápida para el retorno. Así que, digan lo que digan con la boca de hablarle al micro, lo cierto es que la situación corre el peligro de cronificarse y perturbar la vida ciudadana y la seguridad de los menores migrantes durante más tiempo.
La nueva propuesta del PP, la de utilizar los reglamentos derivados del Pacto Europeo de Migración de Asilo de la UE, pide suspender el derecho de asilo aunque realmente, por mucho que Marruecos sea considerado un «país seguro» a estos efectos, la negativa no puede ser inmediata, sino que puede realizarse mediante trámites más ágiles, pero trámites. Acogerse a otros reglamentos derivados del pacto, que agilizan las devoluciones precisaría demostrar que un país ha instrumentalizado la avalancha migratoria y eso, aunque casi no queda quien no lo tenga claro, no está ni en los planes del Gobierno que habla de «socio fiable» ni parece tan sencillo de demostrar.
Así que el pronto retorno no es «nietzscheano» ni real. Por eso es imprescindible que de forma inmediata se busque la forma de atender a esos seres humanos que se han convertido en un problema para los habitantes de una ciudad en la que, como dice su presidente, puede haber pronto problemas serios e irreversibles. Toquemos la realidad. Nuestra legislación no permite atajos. Resuelvan pronto, gestionen, pongan medios. No repitan mitos, por mucho que fuera Hércules el que separó Ceuta de Algeciras.