Moncloa reparte la culpa a Ceuta de la crisis migratoria
Moncloa ya empieza a acumular argumentos para defenderse de la amenaza judicial lanzada por Juan Jesús Vivas. El presidente de Ceuta dio ayer al Gobierno 30 días para resolver la crisis migratoria antes de acudir a los tribunales –Supremo y Constitucional– por lo que considera una «pasividad casi absoluta». El Ejecutivo, que acusa al PP de mentir por rédito político, ha comenzado a responder con hechos y reproches: Mónica García responsabilizó al ejecutivo ceutí de no haber habilitado con suficiente rapidez espacios seguros para los migrantes y Elma Saiz anunció cuatro dispositivos temporales con otras 1.500 plazas de atención humanitaria.
Los dos movimientos permiten a Moncloa empezar a construir su defensa ante la opinión pública y ante los tribunales, llegado el caso: acreditar documentalmente que el Gobierno está actuando. Vivas elevó el enfrentamiento a un terreno desconocido desde que comenzó la crisis. Más de dos semanas después de la entrada masiva de 72.000 personas, reprocha al Ejecutivo que todavía no haya aclarado cuántos migrantes permanecen realmente en Ceuta ni cuántos expedientes de devolución han sido iniciados. El dirigente popular planteó incluso movilizar medio centenar de funcionarios de Extranjería para tramitar hasta 15.000 expedientes durante el próximo mes. A su juicio, el problema no es la falta de instrumentos, sino de voluntad política para utilizarlos con suficiente rapidez.
La amenaza añade presión sobre Moncloa. Al Gobierno ya no solo le interesa actuar, sino demostrar que lo está haciendo. Si Ceuta termina llevando la supuesta inactividad gubernamental ante los tribunales, los expedientes tramitados, funcionarios desplazados, recursos movilizados y alojamientos habilitados pueden convertirse en parte de la defensa jurídica del Ejecutivo, admiten fuentes gubernamentales. En Moncloa sostienen además que Vivas tendría que identificar obligaciones concretas que hayan sido incumplidas. «No va a poder», zanjan las fuentes consultadas. Mientras tanto, el Ejecutivo acumula el rastro documental de sus actuaciones y también refuerza su comunicación sobre ellas.
Ahí se enmarca el anuncio realizado ayer por Elma Saiz –abucheada ayer durante su visita a Ceuta–: cuatro dispositivos extraordinarios y temporales de atención humanitaria con capacidad para 1.500 personas. Tres serán gestionados por la Administración General del Estado y otro por la Ciudad Autónoma. Según la última cifra ofrecida por Interior, todavía permanecerían en Ceuta unas 5.000 personas procedentes de la entrada masiva, por lo que las nuevas plazas aliviarán la presión asistencial, pero no resolverán por sí solas el problema. Sánchez presidió ayer desde La Mareta una nueva reunión por videoconferencia con varios ministros para analizar la evolución de la crisis.
Pero la estrategia gubernamental tiene una segunda pata: cuestionar también la actuación de Ceuta. Mónica García abrió ayer ese frente al reprochar a Vivas que, 17 días después de la avalancha, la Ciudad no hubiera habilitado con suficiente agilidad espacios «seguros y salubres» donde concentrar a los migrantes, realizar su seguimiento sanitario y aislar posibles brotes. Recordó que durante la crisis de 2021 sí se habilitaron rápidamente instalaciones de esas características.
Sanidad niega además que el sistema sanitario ceutí esté «colapsado». Admite que está tensionado, pero sostiene que mantiene capacidad asistencial y atribuye parte de los problemas al hacinamiento y a las condiciones en las que permanecen los migrantes. Si Vivas pretende construir una acusación de dejación contra el Gobierno, Moncloa intentará convertirla en una discusión sobre responsabilidades compartidas, como ya hizo con la dana. El Gobierno enumerará sus actuaciones y señalará simultáneamente aquellas medidas que, a su juicio, corresponderían a la Administración ceutí.
Vivas rechazó las críticas de García, reivindicó el comportamiento de los ceutíes y sostuvo que la Ciudad soporta una presión que supera sus capacidades. Moncloa recuerda que Interior ha reforzado los efectivos y las unidades de Extranjería; Defensa mantiene movilizadas a las Fuerzas Armadas; Exteriores negocia con Rabat las devoluciones y varios ministros se han desplazado a Ceuta para dar la cara: «Estamos actuando».