Fallece Fernán Vargas Rohrmoser, líder empresarial y expresidente de la Junta Directiva de ‘La Nación’
La historia de La Nación durante buena parte de las últimas seis décadas también lleva el nombre de Fernán Vargas Rohrmoser. Ingresó a su Junta Directiva en 1963, con apenas 29 años, y permaneció vinculado al periódico hasta su salida en 2024. En ese largo recorrido ocupó la presidencia y la vicepresidencia de la empresa y acompañó buena parte de las transformaciones que experimentaron el periódico y el país.
Abogado y notario, diplomático, empresario y directivo, don Fernán Vargas Rohrmoser murió este 4 de setiembre, a los 92 años, después de haber atravesado buena parte de la historia periodística, económica y empresarial de la Costa Rica de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.
Para Eduardo Ulibarri, exdirector de La Nación, los recuerdos de don Fernán están ligados sobre todo a una forma de entender el periódico y el poder que representaba.
“Fernán fue una persona que entendió perfectamente la importancia de la libertad de expresión, de la independencia periodística y de La Nación no solo como empresa, sino como institución clave para la democracia”, recuerda Ulibarri, quien conoció de cerca su desempeño en la Junta Directiva y terminó construyendo con él una amistad que se prolongó durante décadas.
Un hombre singular
Don Fernán nació el 25 de noviembre de 1933, hijo de Guillermo Vargas Facio y Lilly Rohrmoser Lahmann. Su vida profesional arrancó en el derecho y en la diplomacia.
Para el 11 de octubre de 1958, don Fernán se casó con Virginia de Mendiola Bengoechea en Madrid, España (en 2021 don Fernán enviudaría).
En 1959 representó al país en Asia, pues encabezó la embajada costarricense ante la República de China, en Taipéi, en los primeros años de esa misión diplomática.
Tenía, por entonces, poco más de 20 años. Era el comienzo de una carrera que lo llevaría a moverse durante décadas en puestos de alto nivel.
En 1968, don Fernán fue nombrado miembro de la Junta Directiva del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), durante el gobierno de José Joaquín Trejos Fernández. Permaneció pocos meses: el Archivo Nacional registra que su renuncia fue aceptada en abril de 1969.
Pero sería en La Nación donde construiría la relación profesional más extensa de su vida. Don Fernán ingresó a la Junta Directiva de la empresa en 1963, cuando tenía apenas 29 años. Su permanencia se prolongaría por más de seis décadas.
Fabrice Le Lous, actual director del periódico, afirma que Vargas Rohrmoser fue siempre un amigo del periodismo independiente y de los periodistas. “En la Redacción se le recuerda con afecto y se destaca, sobre todo, que siempre mantuvo un profundo respeto y una cálida relación con los redactores. No dudaba en dar su opinión y retroalimentación sobre temas, pero nunca en aras de imponer su pensamiento”.
También la exdirectora Yanancy Noguera recuerda a una persona admirable. “En mis 15 años en la dirección de dos medios en Grupo Nación, don Fernán representó el respeto, la escucha, el apoyo a la labor periodística y la solidaridad; fue un defensor del periodismo independiente, de asignarle los recursos necesarios a las salas de redacción y, siempre que emitió comentarios, lo hizo con gentileza y señorío”.
Por su parte, el exdirector Eduardo Ulibarri lo recuerda como un directivo atento a los asuntos que se discutían en la Junta y dispuesto a escuchar posiciones distintas. “Siempre estaba dispuesto a entender puntos de vista en la Redacción, muy abierto a cualquier diferencia de criterio”, dice. A esa disposición sumaba, según su recuerdo, una cualidad menos relacionada con los cargos y más con la manera de tratar a los demás: “un don de gente, una amabilidad, un respeto”.
El propio periódico lo reconoció como el miembro con mayor trayectoria de aquella Junta y, en 2013, cuando la empresa estrenó su redacción integrada en Llorente de Tibás, bautizó la sala con su nombre: Redacción Integrada Fernán Vargas Rohrmoser.
“Su aporte principal fue la independencia, el uso prudente del poder del medio como institución y como empresa, y la apertura al entorno, a los cambios que se producen en la sociedad”, sostiene Ulibarri.
Un histórico
Su carrera dentro de la compañía pasó por distintas posiciones. Llegó a ser presidente de la Junta Directiva y, posteriormente, vicepresidente, cargo que ocupó durante muchos años.
En 1996, cuando La Nación celebró su cincuentenario, Vargas era presidente de la Junta. Con el paso del tiempo cedió la presidencia, pero continuó formando parte de la dirección empresarial de la compañía, sobre todo desde la vicepresidencia, hasta su renuncia en noviembre de 2024.
Cuando ingresó a la Junta Directiva de La Nación, en 1963, Costa Rica era otro país, el periódico todavía estaba lejos de convertirse en el conglomerado que llegaría a ser. Cuando finalmente dejó aquella Junta, en 2024, habían transcurrido más de seis décadas y el nombre de La Nación ya sería toda una referencia en el continente.
Para Manuel Francisco Jiménez, expresidente de la Junta Directiva de La Nación, la vida de Vargas fue excepcional. “Don Fernán le dedicó a La Nación toda su vida él le gustaba la parte editorial; siendo abogado, ese era su fuerte, y siempre luchó por los valores democráticos”, afirma.
Jiménez cuenta que conoció a don Fernán desde que nació, lo cual considera un privilegio. “Fue una persona muy especial, muy correcta, muy formal en todas sus actuaciones. Una persona que entendió la importancia de la prensa independiente y su valor para una democracia saludable. Fue alguien especial”, resume Jiménez.
Carlos González, también expresidente de la Junta Directiva, asegura que Don Fernán pertenecía a una generación de personas que entendían que estar vinculadas a una institución como La Nación era, ante todo, una enorme responsabilidad. “Durante décadas aportó criterio, independencia, prudencia y un profundo compromiso con el país y con el periódico. Siempre lo describí como una especie en extinción: un verdadero caballero, de principios firmes y una calidad humana extraordinaria. Su huella en el periódico es inseparable de la historia del periódico”, expresó.
Su nombre, sin embargo, había quedado inscrito en la historia de La Nación por otra razón mucho más allá de las juntas directivas.
En 2004, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó sentencia en el caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, uno de los precedentes más importantes del sistema interamericano en materia de libertad de expresión. Vargas Rohrmoser fue parte de ese proceso debido a su condición de presidente de la Junta Directiva y representante legal de La Nación.
El caso se originó por una serie de artículos publicados por el periodista Mauricio Herrera Ulloa en 1995 sobre Félix Przedborski, entonces representante de Costa Rica ante la Organización Internacional de Energía Atómica. Después de un proceso judicial en Costa Rica, Herrera Ulloa fue condenado y La Nación fue declarada responsable civil solidaria. Vargas, como representante legal del periódico, recurrió la resolución.
El litigio llegó al sistema interamericano y terminó con una sentencia histórica: la Corte determinó que Costa Rica había violado derechos relacionados con la libertad de expresión y las garantías judiciales. La decisión se convirtió en una referencia internacional para la protección del trabajo periodístico.
Vargas compareció personalmente en ese proceso, como abogado y notario y como representante de La Nación.
También participó en iniciativas vinculadas con la educación: fue vicepresidente de la primera Junta Directiva de la Asociación Pro Educación Matemática (APROMAT), organización surgida por iniciativa de empresarios privados y vinculada al impulso de las Olimpiadas Matemáticas en Costa Rica. Asimismo, un estudio sobre las redes empresariales y educativas del país lo registra como benefactor y tutelar de la Universidad Autónoma de Centroamérica.
Su abuelo, Óscar Rohrmoser, fue el primer presidente de la Junta Directiva del Club Unión.
Luis Javier Castro Lachner, miembro actual de la Junta Directiva de La Nación S.A. y presidente del Consejo Editorial del grupo de medios, lo recuerda como una persona “brillante, clara, amable y siempre con un buen consejo que dar”.
“Desde Grupo Nación siempre será recordado con gran agradecimiento, respeto y admiración”, añadió Castro Lachner.
Jaime Ubilla, expresidente de la Junta Directiva y socio del Club Unión, compartió de cerca con don Fernán durante los últimos años de su vida. “Pude conocer a un hombre profundamente bueno, una persona serena, pausada, de buenas intenciones, muy educada, con una cultura muy digerida”, recuerda Ubilla. Para él, aquellos encuentros fueron un privilegio: “Me queda, al mismo tiempo, el agradecimiento de haber tenido esos espacios con una persona de tanta experiencia de vida profesional, educación, cultura y visión del mundo”.
El Club Unión ocupaba un lugar especial en la vida de Vargas. Le gustaba pasar tiempo allí y, según recuerda Ubilla, era uno de sus lugares preferidos, al punto de que “pasaba metido” en el club y participaba con entusiasmo en sus actividades. En noviembre de 2023 recibió la medalla conmemorativa del centenario, tanto por ser descendiente directo de Óscar Rohrmoser, primer presidente de la Junta Directiva, como por su larga trayectoria como socio y participante activo de la institución. Vargas, recuerda Ubilla, añoraba que el club fuera un lugar de encuentro entre personas distintas, capaz de propiciar el diálogo y el contraste de ideas en lo cultural, económico y político. “Él siempre añoró que el club fuera ese espacio de profunda reflexión y encuentro del costarricense”, dice. Participó en exposiciones, conferencias y en las actividades del centenario. “Nunca faltó a ninguna actividad, las disfrutaba profundamente”.
Pero lo que Ubilla más recuerda es la generosidad con que Vargas compartía su experiencia. “Siempre me brindó su consejo desinteresado pero comprometido”, afirma. “Me encontré con un hombre profundamente bueno, en el más profundo sentido de la palabra”, resume Ubilla.
En el ámbito económico también tuvo una participación pública más explícita. En 1996 figuró entre empresarios, economistas y exfuncionarios que promovieron propuestas de reforma económica que incluían medidas para reducir el déficit fiscal, abrir sectores a la inversión privada y limitar el déficit público. Tuvo una vida de muchas páginas.
Durante las seis décadas en que estuvo vinculado a La Nación, Costa Rica cambió profundamente. Cambiaron el país, la economía, la tecnología y la manera de hacer periodismo. Fernán Vargas Rohrmoser atravesó todos esos cambios desde uno de los lugares que más marcaron su vida. Su nombre quedó ligado a la historia de La Nación y, sobre todo, al recuerdo de quienes compartieron con él una parte de ese largo camino por construir una mejor nación.