El diccionario de la Real Academia define, en una de sus acepciones, la palabra 'irresponsable' como: «Dicho de una persona: que adopta decisiones importantes sin la debida meditación». Algo de eso hubo cuando Marta Poveda levantó el brazo y se postuló delante de los productores para dirigir, además de interpretar, ' Las irresponsables '. Pero lo suyo no fue, dice, irresponsabilidad: «Quería vivir este reto de dirigir e interpretar a la vez». Y no se arrepiente. «Al contrario, estoy feliz. He contado con una ayudante de dirección que es una de las mejores actrices que conozco, Rocío Peláez , que se ha subido en muchos momentos a escena, comprendiendo la estructura de mi personaje, para que yo pudiera hacer el dibujo de la función. Se trata de una comedia, y la comedia es todo coreografía, todo partitura, no hay tanta organicidad. Ha sido complejo, pero he aprendido tanto…» 'Las irresponsables' es una obra escrita por el argentino Javier Daulte que vio la luz en el festival Temporada Alta de Gerona en octubre de 2021, con dirección de Silvia Munt , y se vio después en la Sala Villarroel de Barcelona, que el propio Daulte dirigió entre 2005 y 2010. Sube ahora al escenario del Teatro Maravillas de Madrid , bajo la dirección de Marta Poveda, a quien acompañan en escena Angy Fernández y Eva Ugarte. Cuenta la obra la historia de tres amigas, Lila, Fabi y Nuria, que se reúnen durante un fin de semana en una casa de campo para acompañar a la primera, que acaba de sufrir una ruptura sentimental. Lo que empieza como un encuentro entre amigas -Lila y Fabi son además hermanas- pronto se convierte en una conversación cada vez más incómoda sobre sus relaciones, sus frustraciones y los deseos que normalmente mantienen bajo control. Entre confidencias, alcohol y viejas rivalidades, las tres empiezan a plantearse qué ocurriría si dejaran de comportarse como se espera de ellas . Lo que empieza como una escapada para ayudar a una amiga termina convirtiéndose en una cadena de decisiones cada vez más imprevisibles, donde los límites entre lo correcto y lo incorrecto comienzan a desdibujarse y cada intento por arreglar la situación solo consigue empeorarla. Marta Poveda viene de dirigir un Lope de Vega, ' La francesa Laura '; asegura que no hay tantas diferencias a la hora de poner en pie un texto en verso y una comedia contemporánea. «'Las irresponsables' es prosa, pero no deja de ser una partitura. Dirigir una u otra no deja de ser como conducir un coche u otro; tienes que ir por una carretera y tienes que llegar al destino. La comedia es música, ritmo, pausa, escucha; es una especie de de partido de tenis entre las actrices . La estructura no es tan rigurosa como en el verso, pero el ritmo sí ha de ser igual de riguroso. Lo que se busca siempre es seducir al público». Se ha dicho siempre que la clave para hacer comedia es hacerla con verdad. «Sí -corrobora Marta Poveda-, pero paradójicamente, todo es artificio porque si tardas un microsegundo más en dar una réplica, pierdes el gag. Insisto: es música pura, música y verdad». Una decisión de Lila -«una barbaridad», la define Marta Poveda- desencadena una situación caótica . «La relación entre las tres es lo que la provoca. Lila piensa que está respaldada, hay un abuso de confianza por su parte y aprovecha la situación para hacer a Fabi y Nuria un chantaje emocional y para cometer una auténtica irresponsabilidad. Es la típica locura que tu cerebro comete cuando estás en un momento de barranco emocional. Piensas que eres el protagonista del mundo, que tu padecimiento es el más grave del planeta y que todo lo que hagas es por supervivencia, cuando en realidad estás siendo un absoluto imbécil. Asegura la directora que «la comedia está tan bien escrita que invita a la reflexión; habla de todas esas pautas que hay que cumplir; aunque nos digamos que no, que ahora ya somos mucho más laxos, no es así; la sociedad nos sigue pidiendo que nos casemos, que tengamos hijos, que tengamos nuestros trabajos de 8 horas, que nuestros hijos vayan a una guardería, que la educación sea tal… Nos está pidiendo que estemos envueltos en una burbuja y que estemos encadenados a ella; y la burbuja se convierte en una especie de bola de presidiario para que funcione el sistema. Esta función juguetea -en clave de comedia, eso sí- con la idea de qué pasaría si rompiéramos todo eso, si nos lo cargáramos. ¿Hasta qué punto te sientes frágil y débil y necesitas volver a eso o hasta qué punto dices: 'me la juego'?» ¿Y le permite una comedia así 'jugar' al teatro de otra manera a una actriz como Marta Poveda, acostumbrada a un repertorio más 'sesudo? « Yo no puedo trabajar si la función no me motiva, no me motoriza . Es verdad que este texto no es Chéjov, no es Buero Vallejo, pero esconde una reflexión interesante. Y lo hace en un espacio más lúdico y liberador. Pero yo tengo la suerte de poder dar estos saltos en mi carrera. Soy súperafortunada».