A José Coronado no dejan de sentarle bien los años. Hace mucho que se quitó de encima el sambenito de galán. Ahora, a los 69, asegura que no se mira en el espejo ni por casualidad, pero allá donde vaya, lo quiera o no, jamás deja de ser mirado. Al entrar al edificio de Vocento, la recepcionista, nerviosa, le pide una foto y le dice que en su casa «es un dios». Él le responde con amabilidad y posa para el selfie. El actor tiene eso que no se compra ni se presta: presencia física, elegancia natural, delicadeza y a la vez masculinidad. Maneras. Una forma de escuchar y de interesarse por el otro que hace sentirse visto al interlocutor....
Ver Más