La prohibición de donar y, sobre todo, de recibir transfusiones de sangre ha sido una de las doctrinas más controvertidas de los testigos de Jehová . Desde 1945, la particular interpretación de los pasajes bíblicos que piden «abstenerse de la sangre» ha llevado a sus fieles a negarse a recibir transfusiones, incluso cuando quienes las necesitaban eran sus hijos menores. La organización llegó a alabar como mártires a quienes «pusieron a Jehová en primer lugar» y prefirieron morir antes de aceptar una transfusión. Unos sacrificios que ahora parecen quedar privados de sentido, después de que un comunicado haya cambiado la doctrina al aceptar que recibir determinados componentes de la sangre de otra persona es un «asunto de conciencia personal» para los testigos de Jehová. Este viernes, el Cuerpo Gobernante, el máximo órgano de gobierno de la confesión, con sede en Estados Unidos, ha anunciado que «aceptar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas de la sangre de otra persona es un asunto de conciencia personal ». El comunicado con el que los testigos de Jehová han dado a conocer la noticia también plantea que «la postura mantenida hasta ahora de rechazar las transfusiones de sangre completa por motivos religiosos es una enseñanza fundamental basada en el mandato de «abstenerse de sangre» (Hechos 15:20)» y afirma que ésta «no ha cambiado». Sin embargo, permitir ahora la transfusión de componentes específicos de la sangre implica una modificación sustancial de la doctrina y supone aceptar la mayoría de las transfusiones, ya que lo habitual en la medicina actual es transfundir únicamente el componente que el paciente necesita. La decisión, que levanta de esta forma la prohibición sobre los cuatro componentes principales de la sangre, aunque mantiene el rechazo de la sangre completa, llega después de otro avance en la misma línea que se dio en marzo de este año. Entonces, el Cuerpo Gobernante autorizó las autotransfusiones de sangre , que también estaban prohibidas. Esta decisión permitía que, ante una operación programada, un testigo pudiera extraer y almacenar parte de su propia sangre para recibirla posteriormente si fuera necesario. Sin embargo, no permitía donar esa sangre a otra persona ni recibir componentes de sangre ajena. Ahora, ambas situaciones estarían permitida, ya que la sangre donada suele separarse en sus diferentes componentes. Ni el mensaje del Cuerpo Gobernante ni el comunicado hecho público por la oficina de comunicación hablan de las consecuencias que hasta este momento ha tenido la doctrina de rechazar las transfusiones. Los testigos que necesitaban una transfusión se encontraban, de acuerdo con sus doctrinas, ante la disyuntiva de negarse y asumir unas complicaciones médicas que podían conducirlos a la muerte, o aceptarla, lo que podía implicar que fueran considerados personas que habían abandonado voluntariamente la confesión. Como ya ha explicado este diario en varias informaciones, los extestigos que han sido expulsados siempre han denunciado el ostracismo o «muerte social» al que fueron sometidos tras abandonar la confesión, una situación que implica el rechazo de los familiares y amigos que continúan perteneciendo a ella. Para el experto en sectas Luis Santamaría, la decisión del Cuerpo Gobernante tiene «un doble propósito propagandístico». «Hacia afuera aparenta un progreso en sus normas y una relajación de su exigencia, buscando tener un rostro más humano ante una opinión pública que cada vez conoce más la realidad interna de manipulación y sufrimiento gracias a los testimonios de las víctimas que han dado el paso de contar su experiencia públicamente», explica el también investigador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Además, interpreta que, «hacia dentro» de la confesión, supone «el enésimo cambio doctrinal en su siglo y medio de historia», que deja atrás «incontables víctimas mortales de una praxis que, por mucho fundamento bíblico y espiritual que le hayan querido dar siempre, no es más que una de sus normas que buscan segregar socialmente a los adeptos». Según el comunicado hecho público por la organización, Paul Gillies, portavoz internacional de los Testigos de Jehová en su sede mundial, ha afirmado que, para los miembros de la confesión, «la sangre sigue siendo sagrada, y continúan considerando la vida y la sangre como valiosos regalos de Dios». Además, también menciona que desde el Cuerpo Gobernante «reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes sanguíneos son una cuestión de conciencia entre cada Testigo y su Dios, Jehová». En ese sentido, también señala que «las congregaciones no intervienen en las decisiones personales que dependen de la conciencia individual. Seguiremos respetando y apoyando las decisiones personales de nuestros compañeros de creencia». Por su parte, la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová (AEVTJ) ha hecho público un comunicado en el que acoge positivamente cualquier cambio que otorgue a los miembros de la confesión «una mayor libertad para decidir qué tratamiento médico aceptar». Sin embargo, advierte de que el cambio «sigue sin garantizar la libertad de los adeptos», porque aceptar una transfusión de sangre completa continúa siendo una falta grave que podría acarrear «la desasociación pública y la pérdida de su círculo social», por lo que esperan que «este proceso de flexibilización continúe avanzando hasta reconocer a todos sus miembros una libertad absoluta para elegir cualquier tratamiento médico». La asociación reclama además al Cuerpo Gobernante y a la dirección de los Testigos de Jehová en España «una disculpa pública, clara y sin ambigüedades» dirigida a quienes murieron o sufrieron daños graves por rechazar unos componentes sanguíneos que hasta ahora no podían aceptar. «Un cambio de esta relevancia no puede limitarse a una actualización doctrinal sin memoria ni rendición de cuentas», sostiene la entidad, que exige a la organización que explique «por qué conductas antes prohibidas son ahora admisibles». La AEVTJ también pide garantías «claras y verificables» de que ningún miembro será «señalado, sancionado, aislado ni presionado» por recibir los componentes sanguíneos ahora permitidos o por donar sangre. A su juicio, la reforma pone de manifiesto la fragilidad de unas prohibiciones que pueden afectar a la supervivencia de los creyentes: «Lo que ayer podía conllevar consecuencias religiosas hoy se presenta, en relación con los cuatro componentes principales de la sangre, como una decisión entre cada creyente y su Dios». La entidad valora que este cambio doctrinal «no se produce de manera aislada», sino que se debe «en gran parte a la presión constante ejercida por la AEVTJ, la labor de investigación y difusión de los medios de comunicación, la movilización de la opinión pública y las recientes resoluciones judiciales, como la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, que han puesto el foco en las consecuencias sobre los derechos fundamentales de los fieles y que tanto los medios de comunicación como nosotros, hemos recibido constantes ataques con el fin de silenciarnos». En cuanto a la efectividad interna de la medida, según explica Luis Santamaría, «hay que tener en cuenta que en el lenguaje público de las sectas en general, y de los Testigos de Jehová más en particular, esa insistencia en decir que cada miembro puede optar con libertad de conciencia es una falsedad completa, ya que los procesos de persuasión coercitiva logran que los adeptos acaten con una obediencia ciega lo que el grupo presenta como voluntad de Dios, sin posibilidad de objeción ni duda alguna». «Ellos creen que son libres, pero lo cierto es que son víctimas de un fuerte proceso de manipulación y adoctrinamiento», concluye. Además, el experto muestra su indignación por la forma en que ha sido comunicado este cambio. «Cada vez resulta más escandaloso que los líderes de la organización sigan sin una palabra de arrepentimiento ni una petición de perdón por todas las muertes que ha ocasionado su adoctrinamiento. Una actitud que vuelve a mostrar el fanatismo y el carácter sectario del movimiento», ha señalado a ABC.