No le gusta al ministro que lo retraten. Es el clásico matón de la clase que llora cuando se la devuelven, el bromista pesado que no tiene sentido del humor cuando le toca ser la víctima. Este profesional del zasca se la está llevando de todos los colores. Por eso ha puesto al ABC en la diana de sus tuits, que rezuman ira. Está tan desesperado que tiene el dedo ya entablillado de bloquear a periodistas que le dan fuerte con datos incontestables que él, como bocazas incontenible, responde aludiendo al cansino mantra del nuevo socialismo: «Son bulos». Esta semana ha tocado el desmentido con las inversiones del aeropuerto. Sevilla, que es la cuarta ciudad de España y tiene el...
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