La economía española superó la pasada primavera el test de estrés que supuso la guerra de Irán y el estrangulamiento de la principal ruta de distribución de petróleo en el estrecho de Ormuz y mantuvo un ritmo de crecimiento del 2,6%, tras acreditar un avance del 0,7% en el segundo trimestre, según los datos proporcionados este viernes por el INE. La aceleración del consumo de las familias, apoyado en el empleo, y el progresivo fortalecimiento de la inversión, por la llegada al fin de los fondos del plan de recuperación a la economía real, sostuvieron la economía española, en un contexto en el que todavía no fue especialmente perceptible el efecto de la inflación, que ha empezado a acelerarse después...
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