FIAT ha recuperado el espíritu práctico del Panda con un modelo completamente nuevo y de mayores dimensiones: el Grande Panda que con casi cuatro metros de longitud, cinco puertas y cinco plazas, se sitúa en el competitivo segmento B y combina una imagen muy personal con una utilización eminentemente práctica. La gran particularidad de esta nueva generación es que puede elegirse con tres sistemas de propulsión: gasolina, híbrido y eléctrico. Hemos podido probar las tres alternativas para comprobar sus diferencias en carretera, ciudad y recorridos interurbanos. Con la reciente incorporación del motor de gasolina turbo de 100 CV, el modelo italiano hace posible contar con un Grande Panda a la medida de cada necesidad: desde las cero emisiones del motor 100% eléctrico (BEV) y el equilibrio tecnológico de la versión híbrida ligera (MHEV), hasta la practicidad y accesibilidad de una motorización térmica, eficiente y con los últimos avances técnicos. La versión de gasolina recurre al nuevo 1.2 turbo de tres cilindros y 100 CV, con 205 Nm de par y cambio manual de seis velocidades. Es la opción más sencilla de la gama y también la que mantiene una relación más directa entre conductor, motor y transmisión. Al volante resulta agradable por la respuesta del turbo desde bajas revoluciones y por el funcionamiento preciso del cambio manual. No pretende ser un coche deportivo, pero sus 100 CV permiten desenvolverse con soltura en ciudad y afrontar carretera abierta sin excesivas limitaciones. En adelantamientos conviene anticipar las maniobras y utilizar correctamente el cambio, especialmente cuando viajamos cargados. El motor de gasolina es, en definitiva, una alternativa lógica para quien busca un automóvil sencillo, ligero y con costes de utilización contenidos. Su principal ventaja está precisamente en la simplicidad mecánica. El segundo protagonista es el Grande Panda Hybrid, que combina el mismo motor 1.2 turbo, en este caso con 100 CV, con un motor eléctrico de 28 CV y una batería de 48 voltios. La potencia combinada alcanza los 110 CV y la transmisión pasa a ser una automática electrificada de doble embrague y seis velocidades. Conn esto, la diferencia al volante es inmediata. El sistema híbrido aporta mayor suavidad en arrancadas y maniobras y permite aprovechar la asistencia eléctrica para reducir el esfuerzo del motor de gasolina. En ciudad es donde más se aprecia su ventaja porque las salidas desde parado resultan más rápidas y suaves y la gestión automática evita tener que trabajar continuamente con el cambio. También es una alternativa especialmente cómoda para quienes utilizan el coche diariamente en tráfico urbano. En carretera mantiene un comportamiento similar al de la versión de gasolina, aunque con una entrega de potencia más progresiva. El cambio automático eDCT es uno de los grandes aciertos de esta configuración que se adapta perfectamente a todo tipo de vías y formas de conducir. Para quien busque un Grande Panda polivalente, el híbrido representa una solución equilibrada entre precio, facilidad de utilización y consumo. La tercera posibilidad es el Grande Panda eléctrico, equipado con una batería de aproximadamente 44 kWh y un motor de 83 kW, equivalentes a 113 CV. La autonomía homologada alcanza los 320 kilómetros WLTP, mientras que el consumo combinado oficial se sitúa en 16,8 kWh/100 km. Su respuesta es diferente a la de los motores térmicos, lógicamente. El par instantáneo permite salir de los semáforos con rapidez y moverse por ciudad con una suavidad extraordinaria. Además, el silencio mecánico mejora notablemente el confort. En carretera mantiene perfectamente el ritmo, aunque la autonomía y la velocidad máxima de 132 km/h hacen que su utilización tenga un enfoque más racional que deportivo. La carga rápida en corriente continua alcanza los 100 kW, permitiendo recuperar del 20 al 80% de la batería en unos 27 minutos. Es, por tanto, una alternativa especialmente interesante para quienes dispongan de posibilidad de recarga doméstica y realicen principalmente trayectos diarios y recorridos interurbanos de distancia media. Uno de los aspectos que más sorprenden al ponerse al volante del Grande Panda es su habitabilidad. Con 3,999 metros de longitud, 1,585 metros de altura y 2,537 metros de batalla, aprovecha muy bien sus dimensiones exteriores. Las plazas delanteras son amplias y la posición elevada facilita el acceso y proporciona una buena visibilidad. Detrás encontramos un espacio razonable para dos adultos y suficiente para tres ocupantes en desplazamientos cortos. El maletero alcanza los 412 litros, una cifra especialmente destacable para un automóvil de apenas cuatro metros. La modularidad y los numerosos huecos portaobjetos contribuyen además a esa filosofía práctica que siempre ha caracterizado al Panda. El interior abandona el aspecto sencillo de generaciones anteriores y apuesta por un diseño mucho más elaborado. La pantalla central de 10,25 pulgadas está bien situada y permite utilizar la duplicación inalámbrica del teléfono. En las versiones superiores encontramos además navegador integrado, cargador inalámbrico y climatizador automático. La gama española se estructura alrededor de tres niveles: Pop, Icon y La Prima. El Pop constituye el acceso a la gama y ofrece ya elementos importantes de seguridad como seis airbags, asistente de mantenimiento de carril, frenada automática de emergencia, detección de fatiga y sensores traseros de aparcamiento. El Icon añade los faros LED, pantalla multimedia de 10,25 pulgadas, duplicación inalámbrica del smartphone, elevalunas eléctricos traseros y retrovisores eléctricos. El acabado La Prima es el acabado más completo y suma llantas de 17 pulgadas, barras de techo, climatizador automático, navegador, cámara trasera, sensores delanteros, cargador inalámbrico, retrovisor electrocrómico y acabados interiores más cuidados. En la práctica, el Icon puede ser el punto de equilibrio para quien no necesite todos los elementos de confort del La Prima. Entre los grandes aciertos del Grande Panda destaca, sin duda, su aprovechamiento interior. También convence el diseño, diferente a la mayoría de sus rivales, y una posición de conducción elevada que facilita enormemente el uso urbano. La posibilidad de elegir entre gasolina, híbrido y eléctrico permite adaptar el modelo a necesidades muy diferentes. El híbrido aporta además una combinación especialmente interesante entre comodidad y eficiencia. El eléctrico es silencioso y agradable y puede resultar muy convincente como segundo coche o vehículo principal para desplazamientos diarios. Pero también existen aspectos mejorables. El motor de gasolina necesita recurrir al cambio con cierta frecuencia cuando se afrontan pendientes o adelantamientos con el coche cargado. El aislamiento acústico es correcto, aunque el tres cilindros se hace notar cuando se solicita toda su potencia. En el eléctrico, los 320 kilómetros WLTP obligan a planificar los viajes largos con más atención que en un automóvil térmico. También encontramos algunos materiales interiores de tacto sencillo, especialmente en las versiones básicas, aunque forman parte de la estrategia de FIAT para mantener un precio competitivo. Los sistemas de asistencia a la conducción, por otra parte, pueden resultar algo intrusivos para determinados conductores, aunque aportan un importante plus de seguridad. En materia económica, el Grande Panda parte actualmente de 18.150 euros recomendado en gasolina, 21.150 euros en híbrido y 25.150 euros en eléctrico, antes de aplicar las campañas comerciales vigentes. Después de probar sus tres alternativas, el Grande Panda demuestra que su principal virtud no está en destacar exclusivamente por una determinada tecnología. Su verdadero valor está en ofrecer tres maneras diferentes de entender el mismo automóvil. Gasolina para quienes buscan sencillez y precio. Híbrido para quienes quieren comodidad y eficiencia sin preocuparse por recargar. Y eléctrico para quienes priorizan silencio, suavidad y cero emisiones locales. Todo ello dentro de una carrocería compacta, sorprendentemente habitable y con un maletero de 412 litros. FIAT recupera así la esencia original del Panda, pero adaptada a las exigencias actuales. Un coche práctico, reconocible y razonablemente asequible que, esta vez, quiere crecer sin perder su personalidad.