La NASA envió 132.000 semillas de tomate al espacio en 1984: seis años después los científicos descubrieron algo inesperado
En 1984, la NASA envió 132.000 semillas de tomate al espacio como parte de un experimento para estudiar los efectos de la radiación y las condiciones espaciales sobre las plantas. La misión debía durar un año, pero un acontecimiento inesperado hizo que permanecieran en órbita durante casi seis años.
Cuando finalmente regresaron a la Tierra en 1990, los científicos analizaron su capacidad para germinar y compararon los resultados con semillas que nunca habían salido del planeta. El resultado fue sorprendente: las semillas espaciales germinaron ligeramente más y en menos tiempo.
Las semillas de tomate quedaron casi seis años en el espacio
El experimento formaba parte de la instalación LDEF, creada por la NASA para estudiar durante largos periodos cómo el entorno espacial afecta a diferentes materiales. Las semillas fueron enviadas en 1984 con la intención de permanecer aproximadamente un año en órbita.
Sin embargo, el desastre del transbordador Challenger en 1986 retrasó su regreso y las semillas terminaron expuestas al espacio durante casi seis años. En 1990 volvieron a la Tierra, después de haber soportado radiación solar y otras condiciones extremas.
Las semillas espaciales germinaron más rápido que las terrestres
Tras su regreso, las semillas fueron utilizadas en un experimento educativo que involucró a unos 3,3 millones de estudiantes estadounidenses. Los resultados mostraron que las semillas que habían viajado al espacio alcanzaron una tasa de germinación del 73,8%, frente al 70,3% de las semillas terrestres.
Además, las semillas espaciales germinaron en unos 8 días, mientras que las terrestres tardaron alrededor de 8,3 días. Los análisis posteriores encontraron que su cubierta exterior era más porosa, una característica que pudo facilitar la absorción de agua y nutrientes.