Imagine que tiene un piso que heredó de sus padres y lo alquila para llegar a fin de mes. Ha pagado sus impuestos, ha cumplido sus contratos y nunca ha tenido un problema. Con el nuevo decreto de vivienda, seguirá pagando el IBI, la comunidad y las reparaciones, pero ya no decidirá cuándo termina el contrato, cuánto cobra ni a quién vende. El piso seguirá a su nombre. Poco más. No hablamos de grandes empresas. Según el Banco de España, más de nueve de cada diez viviendas de alquiler a precio de mercado pertenecen a particulares, y las empresas apenas tienen un 8 %. Es el matrimonio que heredó el piso de sus padres, el jubilado que completa su pensión,...
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