El consumo menguante de alcohol ha llevado finalmente a las grandes bodegas andaluzas a mover ficha. Reorganizaciones societarias, refinanciación y inversiones han puesto en marcha Osborne, González Byass y Barbadillo para ganar algo de oxígeno ante una tendencia imparable. Solo en Andalucía, ha caído más de diez puntos el desplome de consumidores en unos veinte años: si a principios de siglo el 53% de los mayores de 15 años admitían haberse tomado una cerveza o una copa vino en las últimas dos semanas, ahora solo lo hace un 40%. Cada productor ha intentado sortear la situación de forma diferente. En los últimos años algunas bodegas, como ya hicieran las cerveceras al explotar con éxito sus opciones 0,0%, han potenciado vinos...
Ver Más