‘Zapatos o comida’: Víctima de los Family Laden revela cómo debía hacer depósitos por SINPE
Un vecino de Cartago, que pidió un préstamo de ¢300 mil a los Family Laden, vio triplicada su deuda en menos de un mes y desde hace más de dos años ha sido víctima de constantes llamadas, visitas intimidatorias y obligado a pagos semanales vía SINPE de hasta ¢80 mil.
Así lo relató a La Nación una de las víctimas del grupo criminal desarticulado por la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Cartago, este martes tras nueve allanamientos.
Los autodenominados Family Laden, es una presunta organización delictiva radicada en Birrisito de Paraíso en Cartago, que de acuerdo con la Policía Judicial cobraba hasta ¢40 millones por mes en créditos gota a gota.
La Nación omite el nombre de la persona por razones de seguridad.
El hombre contó que llegó a la organización por recomendación y por necesidad. “Los bancos no te ayudan”, dijo. Reconoció que acudir a ellos fue “una decisión fatal”. Según explicó, los prestamistas ajustaban la cuenta con rapidez. “Son personas que por un monto mínimo de 300 mil colones o así ya le empiezan a subir a uno la cuenta”, afirmó.
Pese a que pagó el monto exigido por los sospechosos, las presiones continuaron. “Les pagué un millón de una deuda y después me extorsionaron”, relató.
el ofendido detalló que en una ocasión el supuesto cabecilla del grupo de apellidos Prieto Medina, alias Barbero, lo abordó en vía pública y junto a uno de sus cobradores se subió al vehículo que conducía para preguntar cómo estaba la deuda. Ante la respuesta de que todavía debía, comenzaron a exigirle una suma “grande” todos los sábados, “sin falta”.
La víctima lo describió como un hombre “todo tatuado”. Según trascendió en la investigación, el presunto cabecilla obligaba a los miembros de la estructura a tatuarse la palabra Laden en el cuello, esto como parte de un ritual de pertenencia.
El monto semanal que pedían al vecino de Cartago era ¢80 mil semanales. “Les dije que no tenía esa cantidad y decidí ir a la Corte a buscar ayuda, porque ya me estaban asfixiando y a mi familia”, contó. “Perdí un montón de cosas por ellos”.
Para evitar rastros, los cobradores le indicaron que depositara por SINPE a nombre de una familiar de uno de los cobradores y que en el detalle escribiera “zapatos o comida, pero que no pusiera deuda”.
Las llamadas eran constantes. “Andaba con miedo, no podía estar tranquilo”, recordó el afectado. Entre las advertencias que recibió figuraba una: “Que Cartago es muy pequeño, que tuviera cuidado, que pagara y que no jugara de vivo”.
Las amenazas llegaron hasta la casa de la víctima. “Tuve que poner cámaras porque uno de los cobradores llegaba con otros hombres en carros muy lujosos amenazando para que saliera”, dijo.
En total, el hombre calcula que pagó más de ¢1,5 millones durante más de dos años. Para cubrir los pagos, vendió un carro que le había costado mucho adquirir. “Lo vendí baratísimo para poderles pagar”, afirmó.
El caso contra la presunta estrucutra delictiva que nació en 2023 bajo la sumaria 23-001651-0058-PE, establece que los créditos de la organización iban de ¢300.000 a ¢5 millones y que, si la persona se atrasaba, el monto aumentaba cada día. Los investigados enfrentan cargos por extorsión cobratoria y legitimación de capitales.
La víctima asegura que, tras la captura de los sospechosos, sigue sin sentirse tranquilo. “Todavía no tengo paz”, dijo. Por indicación del OIJ, cambió de número telefónico y eliminó sus redes sociales. “Uno se hace invisible, pero aun así no se vive tranquilo”, concluyó.