Este domingo España retrasará los relojes una hora para dar la bienvenida al horario de invierno, un gesto cotidiano que altera de forma inmediata la visibilidad en nuestras carreteras y calles. En el sector de la automoción y la seguridad vial conocemos bien el impacto directo que tiene el entorno en la conducción, y esta transición hacia tardes más oscuras coincide de lleno con la etapa más delicada del año en lo que a siniestralidad con animales se refiere. Durante el último trimestre, que abarca los meses de octubre, noviembre y diciembre, se registran el 31% de los accidentes de tráfico en los que están involucrados animales, un repunte directamente vinculado a la drástica reducción de las horas de luz natural. Esta coincidencia de factores supone un desafío directo tanto al volante como al otro extremo de la correa. Los datos consolidados de la Dirección General de Tráfico revelan que en un solo ejercicio más de 3.000 siniestros en las carreteras españolas contaron con la implicación de perros. A esta cifra hay que añadir la constante irrupción de fauna silvestre como jabalíes, corzos o ciervos, cuya actividad biológica al ocaso encaja de lleno con el nuevo horario de máximo tráfico interurbano. Con la entrada del nuevo huso horario, los desplazamientos de vuelta a casa y los paseos habituales con las mascotas pasarán a realizarse en penumbra o en plena noche, un escenario donde cualquier imprevisto exige un tiempo de reacción extraordinario. Ante esta realidad, la Real Sociedad Canina de España advierte de la importancia de incrementar las medidas preventivas. Desde la perspectiva del conductor, la clave reside en adecuar la velocidad a las condiciones de iluminación y mantener una atención máxima en tramos interurbanos y vías urbanas secundarias, permitiendo así ganar metros decisivos en la distancia de frenado ante una irrupción inesperada. Por parte de los propietarios de mascotas, resulta vital dotar a los animales de elementos reflectantes o luminosos en collares y correas, garantizando un control estricto que impida que el perro pueda acceder de forma accidental a la calzada. El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, insiste en que la visibilidad y la responsabilidad compartida entre conductores y dueños son la principal baza para evitar tragedias en las horas de menor luminosidad que se avecinan.