El
Barça no superó la primera semana complicada de la temporada, que se cerró con derrotas en París ante el
PSG de
Luis Enrique y en casa ante el
Real Madrid de Mourinho. Tras haber ganado todos los partidos del curso, las dos derrotas consecutivas dejaron cierto desánimo entre los barcelonistas, que asumían la posibilidad de caer en París, pero que llegaban al
Clásico con la idea no solo de ganar, sino incluso de golear a los blancos y dejar la Liga prácticamente sentenciada en octubre. Como diría el tópico, ni antes eran tan buenos ni ahora tan malos.
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