El sol y moscas que tanto le gustaban a Chenel, y que llevan haciendo acto de presencia casi toda la feria, no aparecieron en la corrida de Adolfo . La tarde empezó con mucho calor, pero algo nublada. Un ambiente plomizo se apoderó de Las Ventas, que presentaba una gran entrada , y Eolo tampoco se quiso perder el espectáculo, lo que trajo un diluvio durante la segunda parte de la corrida, en la que los tendidos prácticamente se vaciaron, llenándose las gradas y andanadas. Y en el ruedo, lo gris que mejor embistió fue la lluvia. Читать дальше...