La chocante «religión» de un comensal de «First Dates»: «Me gustáis todas»
Este martes llegó a «First Dates» con la esperanza de encontrar el amor Ángel, un bilbaíno de 57 años que trabaja como chofer maquinista. Lo primero que llamaba la atención de su aspecto era su pelo rubio platino: «Yo era castaño, pero por una apuesta en el trabajo me lo teñí. Además, tenía muchas canas y ahora se me camuflan».
El vasco le contó a Sobera que no tenía mucho tiempo para dedicarle al amor, pues prefería dedicarse «a la pesca, que es mi hobby, y como se pesca por la noche no me da tiempo a buscar el amor. Ahora mismo, estoy en una fase nula del amor». Ángel no ocultó su mala suerte y reconoció que en el amor le había ido «muy mal, sino tendría pareja». Se describió a sí mismo como un «diamante en bruto» y se definió como «heavy y motero».
Su pareja fue Nuria, una camarera de 54 años que, aunque nació en Barcelona, vive y trabaja en Huesca. «Para la edad que tengo estoy bien», presumió en su presentación, «estoy bastante buenorra». A la catalana le decepcionó un poco la primera imagen que se llevó de Ángel: «Lo primero en lo que me fijé fue en el pelo blanco. Me he dado cuenta de que es una persona más mayor, y me suelen gustar un poquito más jóvenes».
Él quedó un poco más satisfecho con el aspecto de ella, aunque también tuvo una pega que poner: «Hace veinte años debía de ser un bombón, pero ahora está un poco curtido». Los primeros compases de la conversación transcurrieron con dificultad y les costó encontrar temas de los que hablar. Ella, en el confesionario, insistió en que «la gente mayor no me gusta», pese a que Ángel solamente tenía tres años más que él.
El vasco se puso a hablar sobre la música que le gustaba, sobre todo el heavy metal: «Es música que siento en las venas. Yo soy heavy total y oigo la música con el corazón». El siguiente tema que salió a relucir fueron las mascotas, y Nuria se sorprendió cuando él le confesó que tenía catorce gatos. Charlaron luego sobre sus experiencias amorosas y lo que buscaban en una pareja.
Luego Ángel sacó a relucir la pesca, su gran pasión, y ella contestó que le parecía «muy aburrida». De todos modos, él seguía a lo suyo hablando sobre la pesca. «¡Me tiene rayada con la pesca!», se quejó la catalana. Cuando llegó el momento del desenlace, él dijo que quería tener una segunda cita pero ella rehusó el ofrecimiento.
Más adelante llegó al restaurante Álvaro, un camarero alicantino de 20 años que se presentó como una persona «maravillosa, honesta, honrada y de buen corazón. La gente suele prejuzgarme y luego se llevan una sorpresa». Lidia, la camarera de «First Dates», le preguntó qué buscaba en el amor y él respondió que las mujeres «me gustais todas. Las mujeres son una religión para mí, y yo soy muy religioso».
Para cenar con Álvaro llegó desde Valencia Lidia, una estudiante de 18 años para quien «el deporte es muy importante porque quiero ser chica fitness». La buena sintonía se notó desde el primer momento y la cena empezó muy animada. «Me parecías un poco chulo, pero veo que no es así», se sinceró ella. Todo fue cada vez a mejor y, al mitad de la cita, ya estaba claro que la cita iba a acabar bien. Antes de tener que responder si querían una segunda cita empezaron a besarse con mucha pasión, por lo que el desenlace estaba cantado.