En un encuentro competitivo, Figueroa Vázquez transmitió calma y seguridad en un arbitraje correcto. Aplicó bien la ventaja, manteniendo el mismo criterio al sancionarlas faltas. En 9 ocasiones al Barcelona por 12 a Osasuna. Y acertando en el minuto 71 al no sancionar con penalti la caída de Vitor Roque en el área visitante. Con arbitraje preventivo en los saque de esquina y consintiendo protestas a futbolistas y técnicos, mantuvo el control del partido en todo momento, amonestando acertadamente a Pedri y a Unai García en dos ocasiones, por lo que fue expulsado. Entiendo que también debería haber amonestado en el minuto 32 a David García por derribar a Gündogan y en el 79 a Aruajo por una dura entrada a Raúl García. El VAR de Pizarro Gómez pasó desapercibido por la ausencia de jugadas conceptivas.
Seguir leyendo...