"
Soy el primer responsable, estoy decepcionado conmigo mismo", digería
Ronald Koeman el pasado martes la derrota contra
Austria (2-3), que lo relegaba al tercer puesto del Grupo D, previsiblemente a un futuro inhóspito, a un rival complejo, a un cuadro desalentador, pero ha sido lo contrario, porque ha esquivado a
España, Alemania, Francia, Portugal y
Bélgica, mientras se repone y enfoca a
Rumanía.
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