Los árbitros están teniendo una ajetreada gira asiática.
Carlos Alcaraz, habitualmente callado, ya fue de los primeros que alzó la voz, en el torneo ATP 500 de Pekín. "Esto no es tenis, es una carrera de cien metros lisos", se quejó a la jueza de silla tras haber sido castigado dos veces. A la segunda con la consecuente pérdida del primer saque. Una tercera ya hubiera sido punto.
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