Como cada vez que entramos en el mes de
octubre, hay una costumbre que vuelve a resonar y de la cual los medios se hacen eco. Estamos hablando del famoso
cambio de hora, un gesto que cuesta poco pero que significa tanto. Es curioso que un simple movimiento de unas manecillas -que cada vez se hace menos, pues los aparatos tecnológicos se actualizan solos- genere
tanto revuelo.
Seguir leyendo...