Boca se jugaba gran parte del año porque la Copa Argentina es el camino más próximo que tiene hacia la clasificación de la Libertadores 2025. Estaba a tres partidos de ser campeón. Era cuestión de seguir avanzando. No podía permitirse tropezar. Necesitaba sí o sí ganar. Además, se trataba del segundo encuentro de Fernando Gago, que venía de padecer una goleada en su debut ante el modesto Tigre. Ahora debía responder contra el humilde Gimnasia La Plata.
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