La fe y Sorloth salvan al Atlético contra el Celta (1-1)
La fe no es una virtud menor. Sólo ella sirve para explicar que el Atlético no perdiera un partido que se le torció demasiado pronto, que no se dejara ir después de jugar con diez más de ochenta minutos y de verse por debajo en el marcador cuando quedaba poco más de veinte minutos. La fe también permitió que Sorloth peleara un pelotazo de Giménez con Starfelt para empatar el partido.
Un error de Pablo Barrios hizo que el Atlético tuviera que volver a empezar antes de los diez minutos del partido. Levantó la pierna demasiado y clavó los tacos en el gemelo de Pablo Durán. A los siete minutos los rojiblancos se habían quedado con uno menos por una jugada parecida a la que costó la expulsión al canterano contra el Bayer Leverkusen. Entonces fue Julián Álvarez el que arrastró a su equipo a una victoria inexplicable. Esta vez se quedó a medias.
No era fácil enfrentarse a un partido con todo en contra cuando el Atlético había comenzado con la ilusión de ponerse líder en solitario. Simeone tuvo que reordenar el equipo cuando se llevaban diez minutos. Lino, que había empezado en el costado izquierdo, se marchó al banquillo para que Koke fuera la referencia en el centro del campo.
El capitán salía para remar. Porque al Atlético el paso de los minutos le iba castigando. El Celta dominaba la pelota con una superioridad escandalosa en la posesión y se acercaba al área de Oblak, aunque le costaba concretar. Pablo Durán no acertó a rematar un pase de Fran Beltrán que lo dejó solo delante del portero rojiblanco. El Atlético iba descontando minutos como un condenado, esperando que llegara la liberación del final sin sufrir una derrota.
Llegó el penalti de Le Normand a Borja Iglesias. Un penalti de esos modernos, por un pisotón que el defensa se podía haber ahorrado y quizás el árbitro también. Pero no dudó Martínez Munuera. Iago Aspas se fue a los once metros, engañó a Oblak y celebró el 0-1 mientras Le Normand negaba con la cabeza. Por el error de meter el pie, pero también por la frustración de que hubieran señalado el penalti.
En poco más de veinte minutos el Atlético tenía que corregir los errores de 70. Para eso Simeone buscó piernas en el banquillo. Las de Gallagher y las de Correa. Y el remate de Sorloth, acostumbrado a arreglar partidos desde el banquillo.
Una vez más cumplió el noruego con su parte. Ha sabido hacerse importante en los últimos minutos. Lo hizo en Montjuïc contra el Barcelona para ganar en los últimos minutos y volvió a hacerlo contra el Celta esta vez para empatar. Le costaba elaborar al Atlético, pero el pie de Giménez puso la pelota a Sorloth para empatar. Cuestión de fe.